La Oscuridad reinaba la madrugada que me coló en el gimnasio, forrado de Negro para mimetizarme con las Sombras. Me sentí poderoso y peligroso, excitado y caótico. Un poco mareado también, quizás… Quizás fuese que tenía el estómago vacío y un ligero cosquilleo en los dedos, embadurnados con una sustancia cálida y ferrosa. Aunque… ¡No importaba! Al menos, el Dolor hacía un buen rato que había desaparecido. Además, sentía alivio, mucho alivio. ¿Desesperación? Ñe… No. No había desesperación en mi interior. Puede que un poco de temor… Sí. Quizás estaba algo asustado… Al fin y al cabo uno no desaparece todos los Días de su Vida. Era raro. Muy extraño. Recuerdo poco de aquella noche. Muy poco. Ser un bulto. ¡Sí! ¡Tenía la sensación de ser un bulto! ¡Un bulto flotando de manera destartalada en el viento! Hasta… ¡Hasta que sonó un “Plooof” seco! Y, entonces, me dolió un poco la cabeza. Aunque… ¿Era posible que me doliese algo a esas alturas? Tal vez fuese como ese Síndrome del Miembr...