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¡Híncame El Diente!


- Sé que te gustaría morderme la Lengua… - Lascivamente, posó el botellín de cerveza sobre sus labios teñidos de púrpura y, tentadora a más no poder, fijó su mirada bicolor en las pupilas de su Interlocutor. Sin embargo, no bebió ni un solo trago. – Sí… Sé que te gustaría morderme la Lengua. Arrancarme la ropa. Y… ¡Buah! Eso sí que no me lo esperaba… ¡Yeah! 

Amparada por los acordes de “StillBorn” de Black Label Society, Inka sonrió con chulería infantil, deteniendo el Mundo del Motero que la observaba con descaro. Con pasos de Delicada Bailarina, se posicionó frente a Él, dejando olvidada la cerveza sobre la barra. Altiva, Divertida y Sensual, sus dedos, como salvajes correcaminos, descendieron sobre la superficie rugosa de una chupa de cuero negro que no le pertenecía. Y, cuando llegaron a la altura de una hebilla de cinturón cerrada, tiraron con fuerza, hasta que ambas caderas entrechocaron en un Beso, por encima de una ropa que comenzaba a estorbar.

¿Sabes? Me gustas… Y, la verdad, es que a mí no me suele gustar Nadie, más allá del Alimento que la Sangre podría proporcionarme… Pero… Me gustas… - Traviesa, permitió a su Boca pegarse al Oído del Motero, dejando que la Voz se le escapase entre Susurros. Sin querer evitarlo, sintió el hervir de su propia Sangre, quemándole una Piel que ansiaba ser despojada centímetro a centímetro de la tela que la cubría. - Me gusta lo que piensas… Y… ¡Oh! ¡Dioses del Inframundo! ¿Hablas en serio? ¿Sobre la mesa de billar? ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! Espera… Espera… ¿Estás seguro de…? ¡Oh! ¡Yeah! Creo que tengo un par de bridas en mi Pick-Up…

Una vez más volvía a ocurrir. Otro incauto que entraba en la “La Nevera Sangrienta”, sin saber que, Allí, la Perversión estaba al Orden de la Noche y que, sus Moradores, era de Todo, menos Humanos. 



Comentarios

  1. Devoreme usted Campanilla y mantengame en su neverita para disfrutar de cada palabra de sus relatos.
    Que sensual puedes ser cuando quieres hada loca aunque el pobre conquistado no tenga un final muy feliz. Besotes purpurinos.

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    1. ¡Ay! ¡Malkavian Linda!

      ¡Qué me voy a poner colorada con eso de "Sensual"! Aiiiiins.... Es que no hay nada mejor que darle rienda suelta a los Moradores de mi Neverita Sangrienta... ¿Quién sabe lo que se esconde en su Interior? ¿Quién sabe que Final hallarán los Valientes que sientan su llamada?

      ¡¡Besitines Gigantes!! ;))))

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  2. Si es que cuando uno tiene hambre no hay nada mejor que llamar a la Nevera Roja jajaja. Me ha gustado mucho el estilo gamberro del relato, si es que en esta Nevera a todos nos gusta la carne fresca.

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    1. ¡Totalmente cierto! En la Nevera Roja siempre hay una Gran Variedad de Moradores dispuestos a hacer perversiones...

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