martes, 25 de agosto de 2015

Guardianes De La Memoria

No soy un Ángel De La Guarda, pero… ¡Guardo Cosas!

A decir verdad, no sé si se podría decir que son Cosas, porque decir Cosas es como quién dice guardo un montón de Cacharros. Y no, no son Cacharros en sí, aunque tampoco me atrevería a asegurar que no son Cosas.

¡Jum! Tal vez… Tal vez… ¡Debería empezar de nuevo! ¡Presentarme otra vez!

[Silencio. Suave Silencio cargado de Pureza Celestial. Un carraspeo, unas mejillas teñidas del color de las cerezas y una sonrisa aniñada.]

No soy un Ángel De La Guarda, pero… ¡Guardo Recuerdos!

No me dedico a ser el Escudo Protector de mi Elegido. Aunque… ¡Protejo Recuerdos!

Supongo… Supongo que, en cierta manera, sí que soy un Escudo Protector.

Un Escudo Protector de la Memoria.

Siempre hemos estado ahí, codo con codo… ¡Jum! ¡No! ¡Codo con codo, no!

[Risas. Muchas Risas.]

Más bien… ¡Ala con Ala!

Así que… Siempre hemos estado ahí, Ala con Ala de manera inseparable. Ángel De La Guarda y Guardián De La Memoria. Solo que las Alas de los Ángeles De La Guarda… Bueno… ¡Son Maravillosas! ¡Son de Plumas muy muy suaves! Y su color… ¡Oh! Su color… ¡Varía en función del Aura de su Protegido! Las Nuestras son… ¡Indefinibles! Largas ramificaciones que salen bajo los omóplatos, como mágicos Espejos capaces de captar tooooodo lo que sucede a nuestro alrededor. ¡Irrompibles! En ocasiones, son tan delicadas como una amorosa caricia, tiernas como el más Dulce de los Besos. Otras veces, raspan como lijas, se enmarañan como un estropajo y rascan mucho.

¡Ay!

[Un nuevo sonrojo. Un nuevo Silencio tímido.]

¡No sabéis lo que soy! ¡Un Guardián De La Memoria!

Es comprensible. No os preocupéis, no voy a enfadarme. Nadie sabe de nuestra existencia, salvo los Ángeles de la Guarda, el resto de séquito de las distintas Deidades que alumbran nuestro Universo y lo nutren de Estrellas y los Hijos y Afiliados de Luci… ¡Oooops! A Luci no le gusta que le llamemos Luci, sino Lucifer. Pero, claaaaro… Tenemos confianza.

Los Guardianes De La Memoria tratamos de ser neutrales. Algo complicado. Demasiado complicado. A lo largo de la Eternidad, hemos aprendido que el Bien y el Mal es tan relativo, que posicionarse de un lado u otro es una tarea muy difícil. Y, la verdad, no es muy compatible con nuestro cometido.

¿Qué cuál es?

Grabamos Recuerdos en nuestra Alma. Porque sí, tenemos Alma. Un Alma que está tejida con todo lo que es nuestro Elegido, con toda su Esencia, con todo su Corazón, su Mente… Con su Vida.

Sabemos que el Cerebro es caprichoso y defectuoso. Imagina, sueña, vive. Imagina, sueña y vive e, imaginando, soñando y viviendo, va construyendo una gran cantidad de sinopsis neuronales. Conexiones que son… ¡Buah! ¡Brutales! Pero… A veces, se apagan.

Mi Amado Cerebro se queda en un Silencio absoluto, nadie sabe a ciencia cierta qué sucede en su interior. Miles y miles de investigadores se dedican a estudiarlo, pero sigue siendo un Misterio por qué llega el Olvido.

Y no… No me refiero a ese Olvido selectivo del que los Humanos hacéis uso, ese Olvido que os permite cerrar heridas, malos momentos, historias que ya no os gustan… Porque sí, es selectivo. Yo sigo teniendo en mis Alas las heridas de mi Elegido, sus malos momentos, todas sus historias… Aunque no solo están las malas, sino también todas las grandiosas, la más maravillosas y especiales, esas que no queréis Olvidar por nada del Mundo.

Del Olvido del que os hablo es de ese que trae el Alzheimer y la Demencia Senil. Ese Bicho Odioso que se come los Recuerdos, que borra todo lo que le interesa y lo que no. Que hace y deshace a su antojo, que juega a confundir rostros y nombres, que os hace revivir una época de vuestra vida aunque no queráis. Ese… Ese Bicho que pone tristes a los que os quieren tanto, que os regalan sus más hermosas sonrisas, aunque sepan que, un segundo después, ya no estarán, que os contestan a las mismas preguntas tanta veces y que, al hacerlo, ponen el mismo mimo y cariño como si fuera la primera vez que rozan sus oídos…

Ese Olvido… El Olvido.

Los Guardianes De La Memoria lo somos Todo, aunque ya no quede Nada. No olvidamos grabar esos instantes en los que vuestra mirada observa sin ver, con una especie de chispazo de Rebeldía que se niega a claudicar ante el Bicho que controla vuestro Cerebro. Sabemos que no recordaréis lo que sucede cuando el Olvido llega, pero Nosotros sí que lo hacemos.

No somos Elegidos, pero sí Elegimos ser.

Escogemos ser Guardianes De La Memoria.

Y nuestra vieja Alma Mortal se funde con el Alma de nuestro Elegido. Nuestros Recuerdos forman parte de todas sus Vidas Pasadas, que podrán conocer a través de los Sueños. Y así, en esta especie de extraña Reencarnación, los Recuerdos siempre permanecen, para no ser olvidados Nunca.

[Último Silencio. Preocupado. Entristecido.]

Sé que llega la Dama De La Muerte... No tengas Miedo, Amigo Mío, yo voy a estar aquí, a tu Lado. Soy tu Guardián De La Memoria, desde aquel mismo instante en el que pudiste escuchar las voces del Mundo, dentro de aquel Lugar Seguro que era el vientre de tu Madre.

No tengas Miedo, Amigo Mío... Estoy aquí.

Nunca te olvidaré.




A mi Abuelos Luis,
a mi Abuela María. 
Mi Legión de Guardianes está con Vosotros.


sábado, 15 de agosto de 2015

Sin Pecado Concebida

- Ave María Purísima...

- Sin Pecado Concebida.

- Padre...

- No tengas miedo, Hija... ¿Qué te aflige?

- Padre... He pecado de Pensamiento, Palabra, Obra y Omisión.

- ¡Dios Bendito! ¿Cómo es posible?

- Padre... Mis Pensamientos se han tornado Fuego. Y nada puede aplacar el Infierno que los seduce. Las Fantasías que mi Mente dibuja en SUS Horas en Blanco, se hunden en mis entrañas, traspasan toda coraza impuesta por la Pureza, hasta rozar mi Intimidad con la suavidad de una Caricia más que deseada... Trato de refrenar todos mis Impulsos, mantenerlos doblegados bajo el amparo de la Fe... Sin embargo...

- Sin embargo...

- Sin embargo, Padre... También peco de Palabra... Dicen que tengo un don, que tengo el Don de la Palabra... Dicen que las Sílabas se me enredan en la Lengua, que díscola como una culebrilla traviesa, es capaz de cometer traición... Con morbosa alevosía, engaña a toda Divinidad Superior, aliándose con la Carne. Mi Voz se vuelve Lujuria... Y la Lascivia se torna Abecedario invisible sobre la Piel que cincelo a golpe de Letra, dejando mensajes en SU cuerpo desnudo...

El Joven Sacerdote tragó saliva, ocultando sus mejillas sonrojadas, evitando que la Timidez y el Anhelo se estampasen contra el rostro de la Tentación y el Pecado hecho Mujer.

- Padre... Y de Obra... He pecado de Obra... He dejado un rastro de Muerdos juguetones sobre sus Piernas, pues, como Hansel y Gretel con sus miguitas de pan, siempre quiero volver al Paraíso que se encuentra bajo el ombligo. Un caminito regado por Lametones y Besos revoltosos... He tocado el Cielo con la punta de mis dedos y he provocado la caída del más Hermoso de sus Ángeles Terrenales. Por propia voluntad, se ha entregado a mis Deseos, rebuscando entre sus Placeres... Hemos sido uno. Un único Ser. En Cuerpo. En Alma. En silencio, entre gritos. Con risas, entre carcajadas. Entre las sábanas, sobre la mesa de billar de un viejo bar, contra la pared de aquel olvidado motel de carretera... Somos uno... Cuando le alejo de su Castidad, tentándolo con mi propia Castidad impuesta, que no le permitiría rozarme más...

- Hija... No debes preocuparte... Ya sabes lo que dice nuestro Evangelio... “Quién esté Libre de Pecado, que tire la Primera Piedra...”

- Lo sé, Padre... Pero... Me pregunto... ¿Cuántas más Piedras quedan por tirar? Porque sé que seguiré pecando con SUS pecados...

- Los Caminos de Nuestro Señor son Inescrutables, Hija... ¿Quienes somos para oponernos a sus designios?

- Lo sé... Pero... También he pecado por Omisión...

- ¿A qué te refieres, Hija?

- Padre... He omitido mi Nombre. Desde el Principio de esta Confesión, pues, cuando os lo revelé, no atendisteis a razones, ni escuchasteis, entre mis gemidos y vuestros jadeos, cómo el Infierno os acogía entre sus Fieles...

- ¿Quién eres, Hija?

- Padre Mateo... No soy su más disciplinada feligresa. Soy Lilith. Su Amante. Su Reina del Inframundo. Para toda la Eternidad.



Nota: Relato para el CONCURSO DE RELATOS ERÓTICOS, "FANTASÍAS TEXTUALES", de "EL CÍRCULO DE ESCRITORES".

miércoles, 12 de agosto de 2015

Tiempo De Cambios

No es mi Deseo retroceder en el Tiempo
No quiero un Delorean para echar la Vista y el Cuerpo atrás
¡No!
No me apetece

No puedo mentirme
¡Ese es el Trato!
Mi Trato
El Silencioso
El Trato que pacté conmigo misma

"Sé Sincera, Pequeña..."

Siento Nostalgia
En ocasiones, demasiada...
Añoro algunos Años que pasaron
Extraño a Personas
Echo de menos muchos Momentos
Pero solo es eso
Nostalgia
Recuerdos

No quiero retroceder
¿Podría?
¡Podría!
Y no quiero
Podría girarme
Devolver mi Mirada a entonces
Reescribir la Historia
Repetir el Verbo
¡No!
Pero no quiero

Quiero Escribir el Cuento
Unir pasos con Trazos de Letras
¡Quiero una Historia!
Nueva
Distinta

Yo cambio. Tú cambias
Él cambia. Y Ella también
Cambiáis Vosotros
Cambiamos Nosotros
Y Ellos...
¡Todos!
Todos lo hacemos

CAMBIAR
EVOLUCIONAR
VIVIR
SER

Viento pasado, Molino ya no moverá

Soy Viento
Y ya pasé, para no volver a pasar
Soy Viento
Para pasar de Nuevo
En otros Nuevos

Soy Molino
Y ya me moví, para volver a volar
Soy Molino
Lejos de otros Vientos
Danzando con los que han llegado
Con los que están por llegar


martes, 11 de agosto de 2015

¡Valhalla!

Vivía y moría entre mis manos encallecidas, dedos fusionados con su piel de frío Metal Asgardiano.

Su cántico, endiablado, furioso y asalvajado, enmudecía el Alma. Incluso la mía se tornaba Silencio, cada vez que se dejaba querer por la carne del Enemigo.

Fiel y caótica, durante una Batalla, su Voz se perdió entre la Sangre. Nada parecía poder hacer por mí, entre los Susurros de la Muerte tendiéndome una trampa.

Ante mi fin, extendí mis brazos hacia las Valkirias, regalándole mi Último Aliento de resistencia al hombre que guerreaba contra mi Rebelde Voluntad.

Mi Espada... Mi Amada Espada silbó y tembló. Se agitó feroz y, bañada por un río escarlata, en Mujer se convirtió.

La Magia de los Dioses fue Milagro.

Mi Legado hecho carne: Una Hija nacida de lo más profundo de mi Corazón.



Escrito en Las Letras Suicidas, el 23 de Julio, a las 9:50, tras pasarme la Noche soñando con Vikingos, acunada por los Vientos de mi Tierra de Meigas. 

domingo, 9 de agosto de 2015

El Club De La Lucha III

“Me llamo Letus. Le-Tus. L-E-T-U-S. Letus. Ni Cletus. Ni Lotus. Letus. ¿Os ha quedado claro? Le-Tus.

No sé qué hago en “El Club de la Lucha”. No sé qué motivos les llevaron a elegirme. Ni sé qué sigo haciendo aquí. Jamás comprenderé qué se pasó por mi Circuito Neuronal para aceptar su propuesta. No lo sé. Y os podría decir que no me importa. Pero os mentiría. Me importa mucho entender qué me llevó a decir “¡sí!”. En ocasiones, pienso que fue la desesperación. En otras, la protección que me brindaba ser uno de sus Miembros. Desesperación y Protección no suelen ir de la mano, no en mi caso. Pero toda regla tiene su excepción. Y esta fue la mía. Bueno… La primera de muchas excepciones.

Sigo perteneciendo a “El Club de la Lucha”. Si no, como es lógico, no os estaría dando esta charla que, a mi parecer, no es necesaria. O, más bien, no es necesario que os cuente qué hice. Porque, lo que es muy evidente, es que hice algo. Si no, no estaría aquí. De pie. Y sí. Supongo que he tenido demasiadas ocasiones para abandonar el Comando. Bueno… No debería suponer. Sino, más bien, afirmar que he tenido muchas ocasiones para abandonar el Comando. Pero no lo hecho. Me gusta poner mis Conocimientos en el lado de la balanza más… Más… ¿Ético? Pero no os engañaré. En el fondo, somos terroristas. ¡No! ¡No hace falta escandalizarse! Aunque unos Terror-istas pacíficos. No usamos el Terror como modo de extorsión. No matamos. Pero, utilizamos la Verdad. Y la Verdad, empleada de forma rigurosa, con pruebas de por medio, puede provocar un Terror atroz para aquellos cuya conciencia, se parece más a un estercolero, que a un pequeño Grillito sacado del cuento de Pinocho. Verdad y Mentira. ¡Esas dos sí que van de la mano! ¡Y ambas se prostituyen al mejor postor! Se vende la Verdad para construir grandes Mentiras que se disfrazan con una V, pero la V, se puede transformar en una Vendetta.

Mis Padres eran hippies. Y, además, convencidos. Vivían en una comuna, lejos de la Civilización, en una especie de poblado perdido en una montaña. Les gustaba su vida. Eran fieles a sí mismos, fieles entre Ellos. Fieles a su Filosofía, a su forma de ver la Vida, el Mundo, a sus Ideales. Y, entonces, nací yo. Libre también. Bueno… ¡Excepto por el nombre! En realidad, me llamaron Boletus. Pero, al ir al Registro Civil, se arrepintieron de su genial idea… ¡Y lo dejaron en Letus!

Nací Libre. Rebelde e Idealista. La combinación perfecta, ¿verdad?

Nunca me pusieron trabas. Eran de los que te repetían una vez al día e, incluso, a veces dos, que podías llegar tan alto como quisieras, si querías hacerlo. Y lo decían con Pasión. Nunca les vi perder la Pasión, ni uno solo de esos días. ¡Nunca! Ellos llegaron alto, muy alto. Mi Padre era Veterinario. Mi Madre era Doctora. Ambos se esforzaron para sacarse sus respectivas carreras, trabajando a destajo para poder costeárselas, arañando algo de dinero de las becas, procurando ser Ellos los únicos responsables de su Destino. Y lo fueron. ¡Y mucho! Trabajaban de ello, a su manera. Y eran buenos, realmente buenos. Porque tenían lo más importante: Amaban su Profesión. Supongo que ese es el truco. El truco para prácticamente todo: La Pasión y el Amor.

Estudiaba en casa. Bueno… En la cabaña. Aprendía descubriendo todo lo que tenía alrededor, en contacto con la Naturaleza, sin perder el contacto con la Sociedad que se desarrollaba en las Ciudades. ¡Era necesario conocer, para poder elegir! Y, además, una Cabaña-Escuela. Una Maestra con la cabellera llena de rastas y cuentas de colores. ¡Veinte amigos! ¡Veinte niños andando descalzos! ¡En nuestra particular aula! Fue… ¡Fui Feliz! ¡Muy Feliz!

Después, me convertí en Doctor. Al igual que mi Madre. Opté por la Medicina. Y tuvo su encanto vivir rodeado de muros de cemento y suelos de alquitrán. Pero, siempre añoré la Libertad que me proporcionaba la Comuna. Después… Después de un par de décadas, quiero decir.

Libertad. Rebeldía. Ideales.

No me sentía yo mismo tras hacer la Residencia. No me encontraba. Me parecía una experiencia vacía, carente de esa Pasión que siempre había visto en la Mirada de mis Padres. No sentía Pasión. No amaba lo que hacía. Pero amaba la Medicina.

Era Libre. Tenía la Libertad para decidir. Y lo hice. Me marché con una ONG.

Era Rebelde. Tenía la Rebeldía para actuar. Y actué. Congo, Nigeria, Uganda, India, Nepal…

Era Idealista. Tenía los Ideales para provocar. Y provoqué. Un incendio.

Era. Era. Era. Lo fui. Y se rompieron esas Palabras que formaban parte de mi Identidad. Todas.

Era Libre. Era Rebelde. Era Idealista.

Y descubrí que un Directivo de la ONG acababa de inaugurar su Mansión. Con una exclusiva fiesta. En Hawaii. Un Directivo que se jactaba de ser tan buen Samaritano que, a su llegada al Cielo, el mismísimo San Pedro le concedería una estancia privada para aposentar su Alma. Bueno… Supongo que no tenía ganas de esperar a la Parca para cumplir su Sueño. Y no. El problema no era la Mansión. Sino haber declarado que, la propiedad, sería un Refugio para Indigentes. No. El problema seguía sin ser la Mansión. Sino el origen del dinero. ¡Dinero! ¡Dinero sacado de las Donaciones! ¡Donaciones que iban destinadas a un Hospital! ¡Un Hospital! ¡Para una región olvidada del Centro de África!

Necesitaba recuperarme a mí mismo. Necesitaba volver a encontrarme con todos mis “Eras” y devolverles la condición de “Soy”. Porque sí. Ahora puedo decirlo. Con rotundidad.

Soy Libre. Tengo la Libertad para decidir. Y lo hago. Soy un Luchador.

Soy Rebelde. Tengo la Rebeldía para actuar. Y actúo. No importa ya el Lugar. Voy donde me necesitan.

Soy Idealista. Tengo los Ideales para provocar. Y provoco. Cambios. Cambio el Mundo.

Soy Libre. Soy Rebelde. Soy Idealista.

He incendié una espectacular Mansión en Hawaii.

Esperé a que no hubiera Nadie. Absolutamente Nadie. Que tenga cierta tendencia a ejercer de Pirómano, no quiere decir que sea un Asesino. Aunque... Lo cierto es que solo he sido Pirómano una vez. Esa vez. Y no lo volveré hacer. Pero... Provoqué un incendio.

¡Quería destruir todo lo que aquel Imbécil había creado destrozando las vidas de muchos Niños! ¡Quería acabar con su Legado de Piedra! ¡Arrasar su Sueño, cómo arrasaba el Sueño de los que confiaban en Él!

Y provoqué el Incendio. Y, minutos después, me arrepentí. Y llamé a los Bomberos.

No me pillaron. Utilicé todos mis Conocimientos de CSI-Fanático-Seriéfilo para hacer desaparecer toda prueba que lo relacionase conmigo. De hecho, esa misma noche, regresé al Sahara, dónde trabajaba, en un Hospital de Campaña para refugiados. Nadie relacionó el Fuego con un Joven Doctor, perdido en medio del Desierto. Un Ser Insignificante. Pero... Cómo diría Galadriel: “Hasta el Ser más Insignificante, puede cambiar el rumbo del Futuro...”

Y cambió.

La Pasma investigó al Cabrón del Directivo y, con ayuda extraoficial de “El Club De La Lucha”, se pasará unos largos años a la Sombra. Al parecer, este Comando cuenta con Abogados de gran prestigio. O... Eso se rumorea.

Todos sufrimos Grandes Desilusiones. Nadie se salva de sentir que se pierde. Que, el Mundo en el que tenía depositada toda su Confianza, se vuelve una Mentira en la que ya no puedes creer. En algún instante de nuestras Vidas, buscamos Respuestas bajo las Piedras, porque necesitamos resolver unas Dudas que nos recomen por dentro.

¿Por qué hay tanto Mal ahí fuera?

No lo sé.

Sin embargo, una vez, Ali me regaló unas Palabras que nunca olvidaré: “Letus... Un día cualquiera, te levantas de tu cama y ves que el Cielo es azul. Otros, observas las Nubes, dejando su estela de Espuma. Hay días, en los que todo está nublado, todo gris, todo parece que es triste. Nuestro Espíritu es como un Cielo lleno de una gran cantidad de Días que cambian... Lo maravilloso es salir a la calle y contemplar la Vida. Observa a la Gente, todos tan distintos, tan iguales. Tan únicos y especiales. Cuerpos que tienen los mismos órganos, pero que nunca tienen las mismas dolencias. Corazones que brincan, que lloran. Almas que se rompen, que se reconstruyen. Sonrisas. Lágrimas. Niños que corren. Ancianos que se cogen de la mano, como una prueba de Amor Infinita. Eso es la Vida. Y tú debes decidir que vas a hacer con la tuya, cómo puedes hacer para darle la vuelta a la Hoja del Libro, cómo cambiar llantos, por Risas. Hay Personas que deciden sentarse y otras actúan. Si vas a actuar... ¡Sólo deber elegir el Lado de la Balanza en el que quieres estar!”

Entonces la besé. Y creamos nuestro Cielo.

Este es mi Lado de la Balanza... ¿Cuál es el Vuestro?”



La Mirada Azabache de Letus brilló en todo su esplendor. No había Nada que pudiera detener al Médico, ni tan siquiera aquella Pierna amputada que se había convertido en pura Mecánica y que, sin pudor, mostraba con Orgullo, como señal inequívoca de que, a pesar de sus Protestas, había elegido con el Corazón. Guiado por esa Pasión que había decidió coser a su Alma, para no perderla nunca más.

Grande, muy grande, su Sonrisa Vivaracha, de Peligro y Rebeldía, iluminó su rostro, haciendo juego con sus Iris de Idealista. Nada le detenía, nada podía hacer cambiar el atractivo que irradiaba, ni tan siquiera la cicatriz que surcaba su ojo izquierdo y que, más que restarle Belleza, le dotaba de una sensualidad feroz.

Su aspecto, de desaliño constante y naturalidad abrumadora, hacía juego con todo lo que era, con quién era. Con todo lo que había sido. Con lo que siempre sería: Letus, el Médico.




Si sientes Curiosidad, también puedes leer El Club De La Lucha II y conocer a Set ;)
Y, si sigues sintiendo aún más, también podrás conocer a Ali en El Club De La Lucha ;))


viernes, 7 de agosto de 2015

Oración De Los Muertos

Espíritus encadenados a costillas de individuos perturbados. Almas herrumbrosas, cosidas con podredumbre infectada de gusanos. Espectros olvidados, huidizos de sus propias penas, arrastrando lágrimas de piedra que, losas eternas, no se desligan de sus culpas. Fantasmas disfrazados de Pureza, alardeando de sus magníficos contactos con el Más Acá.

Eso somos. Desdichados. Desterrados. Y desesperados.

Ansiosos. Hambrientos.

Saliva de cadáver, vida que se extingue entre los huesos que heredaron nuestras desventuras, legado de lo que una vez fuimos. Y de lo que somos. Porque siempre somos. Siempre seremos, lo que siempre fuimos.

Seductoras y oscuras Palabras, Oración de los Muertos que nunca se fueron. Porque nunca estuvieron. Salvo en el Principio de los Tiempos.

Querido Lector… Gracias por despertarnos, por poner Fin a nuestro Letargo, por ofrecer tu Cuerpo como Morada de nuestros tan selectos Espantos. 


martes, 4 de agosto de 2015

Confesiones De Un Vampiro

Siempre he sido un Gran Ganador en los Juegos a Dos Manos, a Tres, Cuatro... Hasta completar un indecente número de Participantes en una Orgía. Un Seductor Nato. Un Depredador. Un Cazador Nocturno.

Y sí... ¡Joder! ¡Disfruto acorralando a mis Presas! ¡Auténtico Placer! ¡Aaarg! ¡Morboso! ¡Lascivo! ¡Yeah! ¿Cómo resistirme a ese embriagador aroma que desprende el cuerpo femenino? Y no... ¡No me digáis que sabéis de lo que hablo! Porque no. No podéis saberlo. A menos que... ¡Seáis como yo!

¿Un Cabrón? ¡Vale! ¡Sí! ¡Lo reconozco! Soy un Cabrón. Demasiado Cabrón. De los que, si eso fuera una Asignatura en cualquier Facultad, especialmente en la de Medicina, superaría la Matrícula de Honor con tantas creces, que deberían hacerme un Monumento al Mejor Alumno de todos los Tiempo.

Y, quizás, se deba a eso. Al Tiempo.

Pero no. No me refería a eso cuando os comentaba que, para comprender esa sensación que emborracha el Alma [Risas. Risas. Más Risas.], tendríais que ser como yo.

Soy Leyenda.  

[Más Risas.]

Y no. No tan Leyenda como Will Smith en su película apocalíptica. O... ¡Ja! ¡Tal vez sí! ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí soy Leyenda! ¡Yeah! ¡Y de las que acojona!

Dicen que toda Leyenda tiene su base en la Realidad. Y, lo cierto, es que es verdad. No fuimos creados por la Mente Perturbada de vuestros Ancestros, porque Nosotros fuimos los que perturbamos sus Mentes, sus Sueños y sus Noches. Así de sencillo.

¿Cómo creéis sino que un frikazo decidió escribir “La Mascarada”? ¿Habéis jugado a ese Rol Vampiríco? ¿Sí? ¿No? Pues es tan real como tu propia vida, tan sumamente real que, cuando caminas tras la caída del Sol, no solo te cruzas con Humanos. Hay mucho más ahí fuera. Licántropos, Hadas, Elfos, Trolls en su forma más amable, Dragones en cuerpos infantiles, Brujas que no se venden en las televisiones al mejor postor y un sinfín de Seres de Luz y Oscuridad que habitan este Mundo. Y, por supuesto, Nosotros. Los Vampiros.  

Sexys Vampiros. De Belleza tan extrema que hasta los Dioses se sienten cegados por ella.

¡Vale! ¡Joder! ¡Estoy mintiendo! ¡No todos somos horriblemente hermosos! ¡Algunos son terriblemente hermosos! Y... Atractivos. Esa es la clave. La Atracción que ejercemos.

Tengo Poder. Mucho. Demasiado. Inmensas cantidades de Poder Sobrenatural que paso de describir... ¡Tampoco quiero parecer un puto egocéntrico! [Nuevas Risas.] ¡Ja! Soy un ser Despreciable. Me gusta ser Despreciable. Me permite vivir sin límites, sin remordimientos, sin nada que me ate a los últimos resquicios de mi Conciencia Humana. ¡Joder! ¡Mienten! Veréis... Se rumorea, se dice, se cuenta... Que, cuando somos abrazados, perdemos nuestra Alma, el epicentro de todo Sentimiento y Emoción, y, junto a ella, se desvanece todo Pensamiento de Culpabilidad, todo Raciocinio Humano. Pues... ¡Mienten! Más bien... Nuestra Alma se encoge, se queda enjaulada en algún lugar de nuestro Corazón Muerto, a la espera de un Soplo de Vida que, en la mayoría de los casos, nunca llega. No se quiere que llegue, aunque se desee... ¡Hipócritas! ¡Sí! ¡Joder! ¡Todos somos unos putos hipócritas! ¿Cómo cojones vamos a reconocer que, a escondidas de nosotros mismos, rezamos a un Dios que nos ignora, rogándole que nos regale ese Aliento que necesitamos? ¡Simple! ¡Somos unos hipócritas! ¡Seres de Oscuridad! ¡Que se alimentan de Sangre para sobrevivir!

Sobrevivir... Durante los... ¡Dejadme pensar!

Durante los primeros tres siglos de mi no-existencia-humana, me dediqué a vivir como un Noble, comportándome como un Monstruo Depravado, asistiendo a tantas fiestas, festines y demás celebraciones fijadas en el calendario, que mis descendencia era tan conocida, que parecía haber salido de las entrañas del propio Baco. ¡No! ¡Nunca tuve prole! ¡Ni siquiera vampiríca! Pero perfeccione el arte de ser yo, sin dejar de serlo. Mismo apellido, distintos nombres y mujeres que eran mis Esposas, mientras yo fingía ser el más devoto de los Maridos.

Con el resto de mi Tiempo... Añadí un par de sílabas al vivir, hasta conjurar una nueva palabra: Sobrevivir.

¡Ja! ¡Joder! ¡Ja!

¿Sabéis esa puñetera frase de que “a todo Cerdo el llega su San Martín”?

Pues resulta que me he convertido en Cerdo. Y tengo al más peligroso de los “San Martines” rozándome el pecho. Persiguiéndome durante el día, mientras no puedo salir de mi cabaña del bosque. Rondándome por las noches, entre las sábanas de mi cama. Apoderándose de todo lo que soy.

Miedo.

¡Joder!

Tengo Miedo. Demasiado Miedo. Y me encantaría poder tragármelo con cada sorbo de Sangre, pero no puedo. Se me hace bola, junto con los coágulos que acompañan a mi sagrado alimento.

Tengo Miedo a ser ese Monstruo que soy. A ser la Oscuridad que siempre he sido. Tengo Miedo a sentir que estoy viviendo. Que también me estoy muriendo... Porque muero cada vez que...

¡Soy un puto moñas! ¿Qué le vamos a hacer? Será que con la vejez, se me está ablandando el tuétano, que bajo mi carcasa de treintañero, soy más Anciano que nunca.

¡Soy un puto moñas! ¡Sí! ¡Joder! Y, además, un puto cobarde. ¡Cobarde!

Porque no hay Poder Sobrenatural ni Supernatural que pueda utilizar para enfrentarme a mi “San Martín”. Porque no sé si quiero enfrentarme... Porque... Voy a lastimarla... Al final, sea como sea y pase lo que pase, la dañaré. Y no quiero hacerlo.

Y tengo dudas... Dudo si debo dejar de amarla, o si, en realidad, lo que debo a hacer es dejar que se marche y seguir amándola, pero en secreto, como un Ángel Guardián... Hasta el fin de sus días, que también supondrá el fin de los míos.

Porque... Todo Soplo de Vida tiene un inconveniente... Cuando te acaricia, cuando te hincha unos pulmones que no se oxigenan y sientes el nuevo latir del Corazón, sabes que jamás se volverá a repetir... Solo una vez. Esa es la mayor de nuestras condenas. Nuestra Alma Gemela. Esa que no sabemos en qué vida aparecerá, que solo se disfraza de parche, porque a quién esperas, aún no puede llegar, porque aún no ha nacido, porque, tal vez, ya esté muerta... Dicen que las Almas se reencarnan, que, al final, siempre se enlazan... Pero siendo un Vampiro... Todo cambia... Pues, al encontrarla, al reconocernos, nos unimos, aunque nos separen. Nos unimos, aunque el rumbo de nuestra vidas cambie... Nos unimos...

Y, cuando Ella muera, yo... También me marcharé. Tras el Soplo de Vida, mi cuerpo sigue siendo el de un Vampiro, pero mi Alma Humana, quien siempre fui y olvidé, me inunda por dentro.

Me Ama. Ella me Ama. Porque me lo susurró anoche, mientras creía que dormía entre sus brazos...

“Te Amo... Te Amo tanto que me dueles...”

Te Amo. Te Amo tanto que me dueles... Le respondí en el más puro de los Silencios.

Yo... La Amo tanto... Que..

¡Quiero morir! ¡Quiero envejecer a su lado! ¡Quiero nieve en mi cabello! ¡Arrugas en el rostro!

Y, por desgracia, para ello... Debo confesarle mi Secreto.

Voy a confesarle mi Secreto.

Soy un Vampiro.




domingo, 2 de agosto de 2015

Todas Mis Voces

No puedo dejar de escuchar sus Voces. Todas sus Voces. Están dentro. Dentro de mí. Gritan. Lloran. Aúllan cuando menos me lo espero.

[Gritos en la lejanía.]

¡No! ¡Callaos! ¡Dejadme en paz! ¡Iros! ¡Dejadme solo! ¡Solo! ¡Quiero estar solo!”

Pulsó el Stop en la Grabadora. Respiró para tranquilizarse y volvió a escucharse. Las Palabras de aquel desconocido destilaban agonía. Dolor. Ira. Demasiada ira.

Me llamo Nando. Soy Escritor. Y no puedo dormir. Llevo sin dormir... ¿Qué día es hoy?

[Silencio. Mucho silencio.]

Llevo sin dormir una semana. O dos. No estoy muy seguro.
Me llamo... ¿Nando? Me llamo Nando. Soy Escritor.
Ellos no me dejan dormir. Ya vuelven...”

Volvió a pulsar el Stop en su Grabadora. Y se miró en el Espejo. Allí estaba Él. Era uno de Ellos. Aunque tenía su mismo Rostro. Sus mismas ojeras.

Él. Había sido todo un éxito. El Psicópata de su Última Novela. Y quería más. Más víctimas. Solo así podría escribir la Segunda Entrega de la Saga. Todo un éxito. Un éxito. Eso dijeron los críticos. Un éxito demasiado real para ser ficción.

Buenas Noches.
Soy el Segador de Almas. Nando está ocupado. Fin de la conexión.”


Nota: Segundo MicroCuento para el CONCURSO DE MICROCUENTOS  "MICROTERROR III" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES. 

¡Venid A Por Mí!

Siento el cosquilleo, diminutas culebrillas que reptan por mi estómago, rugiendo, mordiéndome la piel. Atraviesan la carne, ascienden por mi pecho, abriéndose hueco, hasta atravesar mi Corazón. Mimosas, lo envuelven, queriendo ser Áuryn, engarzándose sobre el Músculo, protegiendo el Alma.

Miradas ensangrentadas vigilan cada uno de mis Movimientos, estudian atentos los sensuales bailes de mi Hacha que, hambrienta de más Guerra, se contonea seductora, enamorando al Viento, rasgando el tórax de los Cielos.

"¡Venid a por mí!", les grito a pleno Pulmón, oxígeno que no respiro, pues solo el Aire de Batalla parece hacerles bramar y retumbar contra mis costillas

¡Venid a por mí! ¡Vamos! ¡Solo soy una Mujer!

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sábado, 1 de agosto de 2015

Admirador Secreto

¡Oh! Chica mala… Chica mala… ¿En serio? Pensé que había quedado claro… Lo suficientemente claro como para que TU ERROR no volviera a repetirse. ¿Crees que soy tonto? ¿Qué no lo iba a averiguar? ¡Vamos! Acaso… El CASTIGO de la última vez no fue lo suficientemente… Emm… ¿Cómo definirlo? ¿Macabro? Umm… ¡Sí! ¡Macabro! ¡Deja al idiota de tu nuevo novio! ¡Eres mía! ¡Solo mía! ¿Entendido?”

Un pitido agudo puso fin al mensaje que alimentaba las tripas del contestador, extendiendo su eco amenazante, como una caricia mortuoria, sobre la mesita auxiliar del salón. Temblorosos, sus dedos recorrieron la pila de Cartas de Amor que alfombraba el suelo. Papel amarillento, recubierto de tierra y aroma a humedad rancia. De rodillas y con expresión suplicante, muy lentamente las fue recolectando, como si fuera una Agricultura de Palabras Muertas, y, poco a poco, las fue guardando en una caja de cartón. En su fondo odiado, el Acta de Defunción del que había sido su Admirador Secreto, le recordaba que no estaba Loca, que el Dueño de aquella Voz de Ultratumba sabía hacer llamadas telefónicas y usar el servicio de Correos desde el Más Allá.



Nota: Primer  MicroCuento para el CONCURSO DE MICROCUENTOS  "MICROTERROR III" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES.