jueves, 28 de mayo de 2015

Zombies, Caníbales y Piruletas...

GUSANITOS FLUORESCENTES

Un grupo de gusanitos fluorescente retorcían sus cuerpos al ritmo de Michael Jackson. Lucecitas epilépticas que se proyectaban en todas las direcciones, como fuegos artificiales estallando en una noche sin luna.
El único ojo que tenía, se balanceó desacompasado frente a su boca hecha de girones de carne putrefacta y dientes desencajados, tratando de ver el espectáculo que se llevaba a cabo en su estómago.
Mientras, una comuna de Zombies Hippies danzaba a su alrededor.

Una mano aplastó el resorte del despertador, callándolo. El maratón de The Walking Dead había sido tan grandioso que había hecho su propio spin-off.





DULCEMENTE MACABRA

Altamente provocativos, unos labios lascivos recorrían cada centímetro de su piel con sumo deleite, tatuando tiernos besos que, segundos después, se transformaban en muerdos feroces. Así marcaba su territorio, explosiva hasta rabiar, lo único que podía hacer era gemir y jadear. Sus masculinos susurros se entremezclaban con la respiración entrecortada de su Amante...

Despertó sobre la mesa de la cocina. Duro como una piedra. A punto de estallar de placer onírico. Su mirada se desperezó, chocando contra la sensual sonrisa de su Guardiana de Sueños.
Macabra, dulcemente macabra, la Caníbal se relamía con picardía y alevosía.




EL OSCURO PAÍS DE LAS PIRULETAS

Un charco de helado de fresa protegía el cadáver de un Osito de Gominola. La dulce sangre burbujeaba bajo el amparo de un Sol de Caramelo de crueldad infinita. Oscuro y temible, había lanzado uno de sus afilados rayos de cereza contra el Animalito, atravesándolo sin compasión. El País de las Piruletas tenía un nuevo Rey.

La Pequeña se abrazó la tripita, gimiendo de dolor. Sus ojitos lilas se abrieron con pesadez, borrando la extraña pesadilla de su Mente... Lo que su Cerebro no podía borrar, era el atracón de chuches que se había dado en su Fiesta de Cumpleaños.




Nota: Estos Micros los he escrito para el DESAFÍO: SUEÑOS LOCOS de "EL CÍRCULO DE ESCRITORES" que se va a llevar a cabo durante un mes.

PD: ¡Estoy disfrutando como una Enana! ;)

martes, 26 de mayo de 2015

El Monstruo No Quiere Que Cante En La Ducha

Y te reías de mis Sueños Locos
Y te reías de mis Promesas de Amor

Querías alimentar al Monstruo
que habita en tu Interior

La Niña se hizo Grande
Se montó en un Gigante

Pieza a Pieza
desarmó al Monstruito que la dañó

Y, ahora, estás deshecho
Destrozado y Maltrecho

¡Pobre Oso de Peluche!
¡Ya no sirves ni de Chuche!



Cantaba esta canción inventada esta mañana, en la ducha... Cuando la estantería del armarito del baño ha revivido, se ha desencajado y ha escupido todos mis esmaltes de colores... Yo creo que el Monstruito se ha sentido ofendido ;P

domingo, 24 de mayo de 2015

Estrellitas

Hace tan poco... Poco para el Tiempo y para nosotros... 
Que robé un puñado de Estrellas al Universo,
me las cosí en el Corazón,
y, cuando la Oscuridad me asusta, 
veo brillar su Luz en mi Pecho...



Dedicado al Capitán Luna, por inspirarme estas Palabras... Porque su Sol y sus Letras nos iluminan a muchos... ¿No lo crees? Pincha en SOL


¿Vecinos Nuevos?

- ¡Hola! ¡Soy Marcos! Eres nueva, ¿verdad?
- Carlota... Yo me llamo Carlota... Y sí, soy nueva en el edificio... ¡Encantada!
- Pues... ¡Lo que necesites! Vivo aquí, en la puerta de enfrente. Tu novio y tú seréis bien recibidos... ¡Mañana haremos una barbacoa en el jardín!
- ¡Claro! Se lo comentaré... Tengo que...

No se despidió. De pronto, Carlota giró sobre la punta de sus zapatillas de lona y se escondió en el ascensor. Una sonrisa pícara y tétrica se dibujó en sus labios. Él había vuelto. El Íncubus la había vuelto a encontrar. Y, en aquella ocasión, tenía un testigo. Uno. Nunca más volvería a ver al Padre Damián. Ya no habría más exorcismos. 


Nota: Este Micro fue el primer borrador que escribí para el Concurso de "El Círculo de Escritores", peeeero... ¡No me convenció! Así que le he añadido un par de palabrejas más y lo dejo en el Blog ;)

jueves, 21 de mayo de 2015

La Tarde Del Miércoles

Otoño, Invierno y Primavera.
El Principio del Verano supondría el Fin...

Como cada tarde, alrededor de las siete, sus miradas se cruzaron.
Ella escondía en su pose orgullosa la timidez.
Él hinchaba altivo el pecho a modo de reto.

Como cada tarde, alrededor de las siete, sus miradas se cruzaron.
Ella sorteaba divertida los desconchones del suelo.
Él se apoyaba en la ventana para contemplarla al pasar.

Como cada tarde, alrededor de las siete, sus miradas se cruzaron.
Ella. Él.
Él. Ella.
Juntos habían visto el Paso de las Estaciones por separado...

Como cada tarde...

¡No!

La Tarde del Miércoles no fue como cada tarde...
La Tarde del Miércoles, alrededor de las siete, Él la saludó.
Y Ella... Sonrió. Sonrió y le devolvió el saludo.
Sonrió. Y siguió sonriendo.

Las Alas de Mariposa se agitaron en su espalda.
Sintió la Magia de lo Inesperado latir en el Tiempo.
Y, con la Sonrisa Tontis aún dibujada en sus Labios, escribió una Historia.

Esta Historia.

La Historia de la Tarde del Miércoles, donde un Desconocido que no sabía nada de Ella, le regaló lo que más necesitaba: Una Sonrisa en un Día del que no esperaba ya nada.


Dedicado al Chico del Gimnasio por el que paso para ir y venir del Cole. Porque ayer, por primera vez, me dijo “Hasta Luego” y, siendo la tontería más estúpida del Mundo, me dibujó una Sonrisa en un Día en el que no las tenía todas conmigo... ;)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Alas De Mariposa

Ojalá pudiera romper 
todas las barreras mentales

Desgarrar a golpe de Lengua 
las telas que envuelven la piel

Quebrar el sinuoso Tatuaje de Cicatrices 
que decora el Alma

Decirte al oído que yo jamás me marcharé...

Soy Feroz hasta la Médula
Soy Dulce sin querer
Soy Veneno. Soy Antídoto
Pero no me podrás tener

Mis Alas son de Mariposa
Mis Pies son para Bailar

Soy Hechizo. 
Y hechizo...
Soy Fuego. Soy Invierno
Luz y Oscuridad

Ojalá pudieras venir esta Noche
Y todas las demás...

Es Hora de Magia

Beso a Beso, Hoy me voy a emborrachar 
con tus Caricias Salvajes dotadas de Sinceridad.



martes, 19 de mayo de 2015

Soy Un Pato

Soy un Pato
Pato Pato Pato
¡¡Pato-Cuack!!
¡¡Cuack!! ¡¡Cuack!!


He tenido una Mañana de esas Raras, donde se mezclan un montón de situaciones que están en dos extremos totalmente opuestos. 

Hoy, en el Cole, un Policía Nacional ha venido a dar una charla sobre un Tema que me toca de manera personal. Muy personal. Y, mientras le pedía consejo, me temblaban hasta las ideas... Y las manos. Sí, me temblaban las manos. Pero no solo las ideas y las manos, sino que me tiritaba el Alma y el Corazón... Ha habido un instante en el que me han entrado ganas de llorar a moco tendido, como lo hice ayer... En mi Mini-Castillo. De noche, mientras veía "Anatomía De Grey" y permitía que las Lágrimas se marchasen, se relajasen... 
El Hombre ha sido muy majo. Demasiado. Me ha dicho que hay que tener valor para contar lo que me ha pasado. Para prevenir a los Peques contando parte de mi Historia, dejando a un lado la terrible vergüenza que una siente cuando le suceden cositas que solo se pueden explicar con "Jamás pensé que algo así me pasaría a mí..."

Mi Coordinador también conoce la Historia. Y otro compañero también. Con todo lo cariño lo digo, son como mis Papis aquí, porque me protegen y me ayudan con todo lo que necesito. Me recuerdan casi a diario lo mucho que valgo, todo lo genial que soy... Creo que lo sienten de verdad, pero ayer me enteré de que se dan cuenta... De que se dan cuenta de que todavía sigo enfadada conmigo misma. Lo cierto es que, una parte de mí, todavía sigue enfadada. Como en todo... Cada uno se recupera a su ritmo. 

Hoy. Ayer.

Y tenía pensado comenzar la Entrada así. De hecho, no he borrado lo de "Soy un Pato", porque lo soy.

Soy un Pato #SeSabe Y, eso, no se puede cambiar.

Pero tenía las Palabras agarrotadas entre los Dedos. 

Sin embargo... Un par de horas después, junto las Letras... Saco al Pato...

Soy un Pato porque tengo un chichón en la Cabeza... En mi Cabecita Loca... 
Vuelta y vuela en mi cama, durante el Fin De Semana, tratando de no lanzar a Sam fuera, compartiendo con mi Guardián Peludo mi lecho, y... ¡Zas! ¡Ostión contra la mesilla! 
Tengo un ligero recuerdo de aquel momento... Supongo que estaba tan sumergida en el Reino de Morfeo que tampoco le di mucha importancia... Hasta que el Domingo me encontré el bultito... 
¡Chau! ¡Chau! ¡Adiós a un par de mis Maravillosas Neuronas!

Soy un Pato porque esta mañana, al salir de casa, al ir a cruzar... ¡No he visto una señal! 
Una señal cuya cabeza metálica estaba a altura de mi Cabecita Loca... Un giro y... ¡Otro zas! ¡Ostión! 

Soy un Pato #SeSabe

Lo peor de ser un Pato no es hacerte daño... Lo peor es que me he ido riendo yo sola, por el camino... ¡Riéndome del golpe! Recordando lo que cuenta mi Mamá, de que siempre que iba al Cole, cuando era Peque, me tropezaba en el mismo desconchón de la acera.... 

Tengo fama de Pato. Y no es que sea solo fama. Es que es un hecho más que demostrado que soy un Pato. Y no puedo evitarlo. Es innato en mí. 

No sé... Dos momentos de un solo día, separados por unos quince minutos... No deja de resultarme increíble con la facilidad con la que cambia la Vida... Y con la rapidez que lo hace...

Me esperan más cambios esta tarde. 

Toca ser un Vampiro. Con mis Peques.... 

Toca dejar el tembleque al otro lado y sacar las sonrisas que las señales provocan en un Pato como yo. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Amigos Para Siempre...

- Tengo miedo... ¿Y tú?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque esto es un cuarto. Cerrado. Solo estamos tú, yo y el espejo. Además... Tú estás muerta. Yo no existo. Y el espejo está roto.

Era verdad. Ya no veía su reflejo. Solo contemplaba diminutos pedacitos de su cuerpo incorpóreo, esparcidos por el suelo.

Al menos... No estaba sola. Su Amigo Imaginario había muerto con Ella.


Nota: Segundo MicroCuento para el CONCURSO DE MICROCUENTOS  "MICROTERROR II" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES. 

¡Te Encontré!

Descontrolada, la puerta golpeó un par de veces, quejándose por una corriente que no existía. Pequeños pasitos destartalados se arrastraron por el suelo, manteniendo un equilibrio que resultaba de lo más costoso, debido a la rigidez que la obligaba a caminar muy derecha. Posó su fría manita sobre el tirador del armario y lo abrió ilusionada, mostrando su sonrisa infantil.

- ¡Te encontré!

La Pequeña no gritó. Sentía pánico cada vez que, aquellos ojitos de cristal azul, la miraban sin ver, la veían sin mirar.

Una tarde más, su Muñeca de Comunión la había vuelto a ganar jugando al Escondite.


Nota: Primer MicroCuento para el CONCURSO DE MICROCUENTOS  "MICROTERROR II" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES. 

Cambiar El Mundo

Mi Padre está convencido de que quiero cambiar el Mundo... Sí, Papá... Sé que me estás leyendo, así que deja de mover la cabeza de un lado a otro, “Esta hija mía... ¿Cuándo aprenderá?” ;)

Sí... Mi Padre está convencido de que quiero cambiar el Mundo. Y no mentiré. Me encantaría poder cambiar tantas y tantas cosas, poder reunir a toda la Gente Malosa que hay por ahí sueltas y decirles: “Peeero... ¿¡En qué leches estáis pensando?!” y, después, cogerles por los hombros y agitarles como si fueran unas maracas llenas de granos de arroz, como si así pudiera hacer que sus ideas se removiesen dentro de sus Cerebros y tomasen conciencia de todo lo que les rodea...

Es cierto... Me gustaría cambiar el Mundo y, como es lógico, el Mundo es muy grande... Sin embargo, es mucho más simple, tan complejo al mismo tiempo... No puedo hacer gran cosa por Personitas que viven en otros países (y que esto no se malinterprete. Me refiero a hacer algo personalmente, en persona, de tú a tú), pero... ¿Puedo hacer algo por las Personitas que me rodean? Creo... Creo que a veces no es cuestión de cambiar el Mundo, sino de cambiar pequeños Micro-Mundos...


Es como en la peli de “Cadena De Favores”, si cada uno de nosotros hiciese algo por alguien que realmente lo necesita y, ese alguien, por otra más... La cadena de Cambiar El Mundo podría ser tan larga, tan grande, como todas aquellas Personas que estén dispuestas a darle la vuelta a los Micro-Mundos...

Me releo y suena utópico. Lo sé. Soy consciente de ello. Aunque... ¿Imposible? No lo creo...

Un día, durante este curso, en una reunión con las Familias de mi Peques (a la que, por desgracia, solo acudieron dos de las veinte), yo estaba empeñada en hacer un Desayuno Solidario, organizado por el Programa Educativo en el que llevo trabajando dos años. Era una idea sencilla. Tickets por un desayuno. Tickets que se comprarían con un paquete de comida, que, después, se donaría al Banco De Alimentos. Una idea sencilla. ¡Ja! Yo lo tenía muy claro, si queremos que nos ayuden, también debemos ayudar a los demás, devolver de alguna manera al Mundo la bondad y la generosidad que nos han brindado en algún ocasión. Como en esa Ley Del Karma. Quizás no exista el Karma, pero... ¡Joder! De alguna manera es esperanzador pensar que sí... ¿Por qué pensar tanto en negativo? En fin...

Voy escribiendo y me voy encabronando sola. Me empieza a subir la rabia. Lo sé porque empiezo a añadir tacos. Eso es que pierdo la monosidad de Campanilla y empiezo a sacar el Feroz que ruge ante las injusticias. Y, encima, tengo la sensación de que me estoy desviando del principio del Tema...

El caso... El caso es que mi Desayuno Solidario no se pudo llevar a cabo. Desde la Cúpula (Llamo así al Equipo Directivo) se le puso muchísimas pegas... Que si había familias que no podrían donar nada (no hay problema... ¡Joder! Ya buscaríamos la forma de que colaborasen de alguna manera...), que si iba a ser mucho jaleo, etc, etc... ¿Por qué me encabrono? Porque, en primer lugar, me parecieron excusas baratas. Sí no me das permiso para llevar mi Proyecto a cabo, bien, no lo comprendo, pero me tendré que aguantar porque no me queda otra.

Pero... ¡Noooooo! Hace un mes, se hizo una Carrera Solidaria... ¡Hasta la Prensa local fue a cubrir el evento! Un kilo de comida por cada alumno, padre o profe que quisiera participar... ¡Joder! Bien... Dudo mucho que la situación haya cambiado desde Navidad hasta Primavera, o tal vez sí, y yo, como siempre vivo en el País de las Piruletas, no me haya dado cuenta de nada... Supongo que el hecho de que el evento estuviera patrocinado por una cadena de supermercados archi-mega-conocida da mucho más prestigio...

Todo esto me hace pensar en que cambiar los Micro-Mundos no es tan difícil... Solo hay que querer hacerlo, implicarse... Y mucho más cuando ves a Enanos que viven en entornos muy desfavorables, en dónde algunas Familias, a pesar de no tener nada, luchan por sus Hijos y, otras, a las que les importa un pito y el Cole solo es un lugar dónde pasar un rato... Sin embargo, no solo es cuestión de las Familias, sino de los Docentes que trabajamos en estos centros...

No soy perfecta. También cometo mil errores. Hay días en los que me consumen la paciencia... Soy muy impaciente en el resto de aspectos de mi Vida, menos cuando estoy en clase... Tengo una paciencia infinita... Que también se me agota en algunos momentos... Hay Días que me enfado, que tengo que sacar a la Sargento, a la “Maestra Mala”, a la que “amenaza” con los malditos Puntos Rojos, quien echa “sermones” en los que cree con total convicción, pues sino... ¿Cómo puedes enseñar algo que no sientes? Me queda tanto y tanto por aprender, tanto y tanto por mejorar... Pero...

Un Maestro puede cambiar Micro-Mundos.

Y, lo que es mucho más importante, cada Persona también puede hacerlo. Todos somos Maestros en algún asunto vital. Todos hemos aprendido de los errores, de los aciertos... Nos han enseñado y hemos enseñado sin saber que lo estábamos haciendo...

Aunque, como todo en esta Vida, hay que querer hacerlo... Todo depende de Pequeños Gestos...

jueves, 14 de mayo de 2015

El Chico Misterio


Lo reconozco, sí, me gustaba mirarle... Le observaba de reojo, porque... Bueno... ¡Temía que me descubriese! Que me descubriese y que yo... ¡Me muriese de vergüenza! ¡Transformarme en un pequeño tomatito! ¡Que las mejillas se me encendiesen de rojo fuego! 

Leía. Devoraba libros con la misma intensidad que yo misma lo hacía. Parecía que el Mundo se desvanecía cuando comenzaba a leer, como si solo estuviera Él. Las páginas y Él. Las Letras y Él. La Historia y Él. 

A veces, apartaba sus ojos negros de las Palabras, levantaba su mirada azabache y se perdía a través de los campos que se dibujaban al otro lado del cristal, como si algo se removiese en su interior y, entonces, un halo misterioso bordeaba sus pupilas... Era... Era como si el Universo estuviese a punto de revelar todos sus Secretos y, de pronto, reculase, decidiese no hacerlo, huyendo de nuevo hacía las Páginas, regresando a la Historia, dejando al Alma colgada entre Recuerdos... 

Me gustaba. No puedo negarlo. Me gustaba porque, cuando terminaba un Libro, lo dejaba descansar sobre su regazo y posaba sus manos sobre la cubierta, como si quisiese proteger las grandes revelaciones que hubiera encontrado en su interior. Sus iris oscuros volvían a dirigirse al paisaje y, allí, los mantenía fijos hasta que llegábamos a la estación.

Y perdía su pista... Hasta el Lunes, donde lo volvía a encontrar. Siempre tan distante, tan hermético, tan dentro de esa burbuja que le rodeaba. Tan interesante, tan guapo. Tantos “tanes” que solo de pensar en ellos, flotaba en el mejor de los Sueños.

Yo también leía. Cada semana me alimentaba con un Libro, el Principio y el Fin siempre se sucedía entre asientos, absorbida por la falsa comodidad del relleno, sumergida en mi propio Mundo. Perdida entre Palabras que hacía mías, que las hacía reverberar en mi interior. También desconectaba, huía de la carretera asfaltada, de los colores cambiantes del paso de las estaciones, de mis propios Recuerdos. Y, cuando me tocaba pasar la última página de mi Amigo de Tinta, lo abrazaba con fuerza, como si con la última Palabra se fuese uno de mis suspiros. Uno que jamás regresaría.

Nunca hablé con Él. No podía. Tenía la sensación de que me iban a temblar las ideas, de que solo saldrían de mis labios estúpidos balbuceos, de que sonreiría sin parar, como me sucedía cuando estaba nerviosa. Así que me aferraba a mi Libro, jugaba con el cable de los cascos del MP3, me hacía invisible... Hacía de la espera en el andén todo un gran reto para pasar desapercibida. Aunque... ¿Quién era yo? ¿Cómo se iba a fijar en la Chica que llevaba muñecos colgados en su mochila? Él... Él... Que parecía tan serio, siempre con aquella expresión de no te arrimes, con sus pantalones vaqueros desgastados, su estilo de hipster que tan de moda estaba, la barba con destellos pelirrojos, el sombrero que le hacía tan, tan, tan... Tan irresistible...

 Y luego... Luego estaba yo. Un Desastre personificado. Patoso.  

“¿Quieres formar parte de mi Archipiélago de Sinceridad?"

Su voz... ¡Oh! ¡Su voz! Su voz... ¿Puede una voz parecer de caramelo? De caramelo... Y, al mismo tiempo... ¿Ser sexy, varonil y de lo más cautivadora?  

¡Sí! ¡Sí que puede! 

No. Nunca había hablado con Él. Nunca... Hasta que un día, de esos en los que los Hados parecen que están de buen humor, nos encontramos sentados juntos, asiento con asiento, vaquero con vaquero, roce a roce. 

 ¿Quién dijo nervios? No me moví. Me quedé quieta. Petrificada. Posando mi mirada de un lado a otro, loca, re-loca y más loca aún... Tenía ganas de gritar, de salir corriendo, de lanzarme como una posesa por el pasillo del bus... ¡Y chillar! ¡Chillar! “¡Sacadme de aquí!”, quise lanzar al resto de personas que nos rodeaban... Pero no. Ni si quiera me atreví a sacar el Libro que tenía reservado para la hora y media de viaje. 

Y Él tampoco. Tampoco sacó su Libro. Posó sus iris oscuros en algún lugar que no estaba en el Planeta, jugó con el roto de su pantalón, sacando hilitos... Hilito tras hilito, dejando entrever una piel morena, una pequeña línea de tinta negra, donde se intuía el rastro de un tatuaje. Sus dedos parecían querer delatar la agitación que sentía, pero que su aparente formalidad no manifestaba. 

“¿Quieres formar parte de mi Archipiélago de Sinceridad?” 

Me hizo la pregunta. Una sola vez. Diez minutos después de que la oruga metálica se pusiera en marcha. Mirándome directamente, atravesándome, clavándome cada Estrella del Universo en el Corazón.

No respondí.

Sentí que cada Palabra se me agarrotaba en la garganta. Si no era capaz de respirar, si el oxígeno tenía dificultad para llegar a mis Pulmones... ¿Cómo iban a funcionar las neuronas de mi Cerebro? ¿Cómo? ¡Imposible! No existían Letras capaces de formar las oraciones necesarias para explicar cada uno de mis latidos.

No respondí. No. Y Él pareció decepcionarse. En una sola fracción de segundo... En una sola fracción de segundo, el Universo de sus pupilas enmudeció y todas las Estrellas se volvieron fugaces...

Solo fue una fracción de segundo. Una sola. 

Porque una fracción de segundo después, levanté el puño derecho, desafiante. Sonriendo, con la sonrisa más grande, más tímida, también alcé el izquierdo. Puños en forma de respuesta.

Y lo entendió. Él lo entendió. La desilusión se esfumó, se perdió entre su propia y maravillosa sonrisa. Una sonrisa que floreció en su boca al mismo tiempo que yo extendía mi mano derecha, que se amplió irremediablemente, cuando la izquierda la imitó.

Hacía dos semanas... Hacía dos semanas que Él me había visto leer “Brújulas que buscan Sonrisas Perdidas” de Albert Espinosa. El mismo Libro que había estado leyendo, en el mismo bus, unos asientos por detrás del mío, el mismo día...

Tenía razón. Mi hermano mayor tenía razón. Decía que las Almas Gemelas existen, que, tarde o temprano, están destinadas a encontrarse, a volver a unirse. Que se reconocen, que hay un chispazo, que conectan, que hay un vínculo que las une para toda la Eternidad... Decía que solo se necesita una sola fracción de segundo para mirar a esa Personita y saber que es Él, que es Ella...

Mi hermano sabía de lo que hablaba. Decía que las Estaciones de Bus son mágicas, porque, en ellas, las Almas viajan, buscan, se encuentran... Sí... Oriol sabía de lo que hablaba.... Daniela, la Chica De Las Nubes... Oriol y Daniela eran Almas Gemelas... Un diario, una breve conversación... Amor...

El Chico Misterio me había encontrado... O quizás... La Pato Desastre lo había encontrado a Él... Fuera como fuese, Nacho me besó al día siguiente... Y al siguiente... Y al siguiente... En nuestro Archipiélago de Sinceridad estábamos preparados para tener nuestro propio Mundo.  




PD: Para leer La Chica De Las Nubes pincha  aquí



PD2: Albert Espinosa ha sido toda una revelación para mí, comparable a lo mismo que experimenté cuando descubrí a John Green... “Brújulas que buscan Sonrisas Perdidas” se ha vuelto tan imprescindible como en su momento lo fue “Ciudades De Papel” y “Buscando a Alaska”... Los tres parecen tener fragmentos de mí misma... Esta tarde, de vuelta a mi Hogar en el Bus, tengo pensado empezar “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo”... ¡Y aún me quedan tres más de este autor por devorar! O eso creo... ;P



PD3: Sí, en el Bus... ¡Qué mágicas me resultan las estaciones! ¿Cuántas Almas conectarán hoy en el andén? ^w^