jueves, 30 de abril de 2015

Feminidad

A veces me pregunto quién inventó la palabra FEMINIDAD y quién fue el gran pensandor que decidió que una Mujer solo podía ser FEMENINA "bien arreglada", subida en unos tacones que torturan pies y en vestidos que deban cumplir los cánones de la moda.

Mi Madre dice que no soy FEMENINA y yo pongo el grito, el silencio y mis protestas más airadas, no en el cielo, sino en un par de niveles más arriba, para que al reinvindicar mi LIBERTAD DE VESTIMENTA llegue hasta el Infinito y Más Allá.

Sigo mi propia Moda, eso no quiere decir que no me compre ropa en las franquicias que todos conocemos, pero combinándola a mi bola, aunque a los demás les parezca incombinable. Me visto en función de mi Estado De Ánimo y mezclo colores y complementos que no tienen por qué casar y pegar, pero que para mí, siempre dicen algo.

Mi Madre también dice que soy una farraguas, una zarrapastrosa... Lo hace desde el cariño, pero... Ñe... ¿Qué de malo hay en seguir tus propios impulsos?

Adoro las botas. Botas. De corte militar, al estilo Dr. Martens (Tengo unas rojo-burdeos que son... ¡Arg! *-*), con hebillas, con tachuelas... Y las termino destrozando cada año, de lo mucho que trotan las jodías... ^w^
Y las zapataillas de lona... ¡Son para el Verano! Baratas, originales, de todos los colores... Perfectas para dar un toque divertido a cada combinación... ¡Aixxx! Tengo unas vaqueras con estrellitas rosas que son... ¡Wiiiiii! 

Me gusta modificar mi ropa cuando me aburre. Corto, rasgo, pinto, coso... A veces, el resultado es guay... Otras, ¡un tanto nefasto! ;P

Soy #MuyFan de los pantacas vaqueros, con colores distintos, estampados, militares, petos a lo granjero... Y de las camisetas y sudaderas con mensajes y dibujitos que me dicen algo sobre mí misma... Por ejemplo, tengo una sudadera roja, mega calentita, de la sección infantil de TIPO, con un Gizmo super gracioso estampado en todo el centro... O estas dos, ¡qué son de mis prefes!


No concibo mis muñecas, ni tobillos desnudos... Desde brazaletes con pinchos, tachuelas... Hasta pulseritas un tanto más infantiles con cascabelitos, estrellitas de colores, calaveras, símbolos de la paz... Pasando por las de chapas de refresco que hago como churros... ¡Y los colgantes! ¡Qué también me fabrico! Aunque mi favorito y el que se ha covertido en mi talismán, es un Unicornio de plata del que no me separo...

¿No puedo ser FEMENINA con un vaquero rasgados por un par de sitios y una camiseta rota y anudada por la espalda?

¿Por qué?

Al final, siempre termino abriendo el cajón de la ropa interior, supongo que allí sí debe residir mi FEMINIDAD según los canones establecidos... Y me hace gracias... ¡Mucha gracia! Porque me doy cuenta de que, entonces, a mi FEMINIDAD no puede llegar cualquiera, ¡solo quién yo decida!

Aún así, quiero seguir conociendo al creador del concepto de FEMINIDAD... ¿Quién sabe? Quizás me dé una buena explicación...

"La Belleza es una actitud, así que eres Preciosa cuando eres Auténtica..."

Y con la FEMENIDAD debería pasar igual...


PD: Hoy es el cumple de mi Mami... Mamá, si me lees, ¡FELICIDADEEEEEEEEEEEEEEES! Ya sé que no estamos de acuerdo en mil cosas, como en esto de la ropa, pero de alguien aprendí a saltarme las reglas sociales... De ti, lo sabes, ¿no? No solo eres mi Mami, mi Amiga... ¡Eres mi Heroína!

miércoles, 29 de abril de 2015

Proyecto Assassins´s: Constelaciones...

"Nunca dejes que nada, ni nadie te cambie, Kalena, a menos que tú desees dicho cambio... Nunca permitas que un Maestro te elija, elígelo tú a él... Y supéralo..."

Al-Keled, el Inmortal.

Como susurros de un tiempo demasiado lejano, las palabras de Al-Keled estrujaron el Corazón de Kalena. Cada sílaba era como un puñal oxidado y carcomido por el Monstruo del Pasado, sin compasión, se clavan en lo más profundo de su Alma. Echaba de menos al Anciano, echaba de menos el aroma de la cera al derretirse y la pequeña casita que se escondía en una de las calles más peligrosas de París.

No solo había sido su Mentor, su guía, sino que se había comportado como un Padre. Paciente y estricto, Al-Keled siempre supo que Kalena lo había elegido como Maestro, mucho antes de que Él mismo sintiese la necesidad de trasmitir su Legado.

- Kalena... Tu mirada fue bendecida por Selene. La plata que recubre tus iris se forjó bajo el manto protector de la Diosa de la Luna. - La voz de Al-Keled era suave, dulce, envuelta en aquel tono paternal que solo utilizaba con la Joven, que solo su discípula tenía el derecho a conocer. Enfrentar a Kalena al reflejo de su cuerpo desnudo formaba parte de un aprendizaje que muy pronto llegaría a su Fin. - Cada Constelación grabada sobre tu piel es un nivel alcanzado, superado... Los cimientos sobre los que se asienta tu Esencia más pura. Son conocimientos que requieren ser trasmitidos, pero no cualquiera puede tener acceso a la Verdad... ¿Recuerdas cuál fue el primero de todos ellos?

- ¡Virgo! - Concisa, clara y rotunda, la respuesta salió de sus labios con rapidez, mientras su mirada plateada se proyectaba sobre Spica, la Estrella más brillantes de la Virgen, luciendo sobre la cara interna de su muslo izquierdo. - ¡Fue Virgo!

- ¿Qué representa? - Al-Keled formuló la pregunta con curiosidad, a pesar de que sabía la respuesta, a pesar de que Kalena también la conocía a la perfección. - ¿Lo recuerdas?

- La Virtud... - Trece años. Tenía trece años cuando, junto a Spica, el resto de Estrelltas de la Constelación de Virgo se apoderaron de su piel. - La integridad hacia la Verdad... Excelencia moral, poder y fuerza, castidad, pureza...

Una  semana después de aquella conversación, dos antes de encontrarse con Baltar, Al-Keled tatuaba a Escorpio sobre el Corazón de Kalena, la última Constelación que debía decorar su cuerpo.

Escorpio. Trasmutación. Renovación. Cambio. Destrucción. La Muerte, pero también la Vida.

Y, desde aquel instante, cada nuevo día había sido distinto, igual. Cada nuevo día, allí estaba su sonrisa, sincera, misteriosa y rodeada de una extraña felicidad. Una sonrisa divertida, desafiante y arrogante, llena de una falta de respeto hacia el Asesino y, al mismo tiempo, cargada de una gran admiración. Una sonrisa que, como en aquella noche, se iba desfigurando poco a poco, pero que, cada amanecer, enigmática como la Luna, volvía a florecer.

Lejos de las reglas impuestas por la Nobleza a la que pertenecía; Del rol de esposa, madre y amante que había estado a punto de imponerle... Kalena se sentía libre, se sentía ella misma. Podía ser Kalena. La auténtica Kalena.

Cuando aquella sensación de Libertad la embriagaba, como el mejor y más potente de los licores, tentada estaba a estrechar a Baltar entre sus brazos. Pero, entonces, recordaba lo mucho que odiaba al Asesino y las ganas de abrazarle se diluían, arrinconadas en un pequeño hueco detrás del Corazón.

Y de pronto... ¡Zas!

La estructura de sus Pensamientos se quebró en menos de un suspiro, deshaciéndose en cientos de imágenes invisibles, espectros que parecían rondarla en mitad de la madrugada.

El silbido de la flecha llegó amortiguado por la aparatosa caída desde el árbol, solo entonces Kalena fue consciente de que acababa de besar el suelo albrombrado de hojas.
Seductora, la punta del aguijó lanzado por Baltar, había desgarrado la frágil tela del camisón, dejando al descubierto Andrómeda sobre su costado izquierdo. Un mal presagio, una Constelación que trataba de avisar a su Dueña sobre el peligro que corría.

Un suave quejido se escapó de la garganta de la Joven, mientras se mordía el labio inferior, dolida más en su Amor Propio, que todo lo que su cuerpo pudiese reflejar. Un cuerpo que, en apariencia, solo mostraba dos profundos cortes que, ávidos de un instante de protagonismo, escupían sangre, bañando las piernas desnudas de Kalena, lamiendo las Estrellas que se iba encontrando a su paso.

Alzó la vista, atraída por los gruñidos que se estamparon contra sus oídos, pero nada se reflejó en su mirada de plata al cruzar sus ojos con el Krull que la observaba curioso. Nada que delatase qué sentía, o qué pensaba... Orgullosa, sin miedo y soberbia, se levantó sin dificultad, ignorando sus apariencias. No solo la de su pecho, que se asomaba por el desgarrón de un tejido que había perdido toda pureza, sino todas las demás. Amparada en ropajes masculinos, Kalena había logrado disimular cortes, arañazos, moratones e hinchazones delante de Baltar. Nada que demostrase la agonía y la tortura de cada entrenamiento, nada que la hiciera parecer débil. Sin embargo, tras dos meses, su cuerpo comenzaba a protestar, eligiendo un mal momento para mostrar flaquezas. 

De ahí que necesitase un segundo para respirar, uno solo, un instante de aliento que el Asesino le había arrebatado sin contemplaciones. Y, a pesar de ello, a sabiendo que Baltar debía estar en algún lugar muy cercano, no pediría ayuda. No. No lo haría. Nunca.

Era su turno. Empezaba el baile. 

Como si de un ancestral sortilegio se tratase, los Krulls cayeron rendidos ante el embrujo que envolvía a la Joven. Hipnóticos y mágicos, sus brazos danzaban al compás de una melodía vegetal, cuyo ritmo marcaba la voz del Viento. Giraban las muñecas una y otra vez, olvidando las descargas de dolor que ascendía como culebrillas hasta el codo, para enroscarse maliciosas sobre él y llegar hasta el hombro, clavando así su veneno lacerante. 
Macabras cariocas mortales, que no eran más que primitivas hondas moviéndose graciosas, cruzándose delante de su rostro, sobre su cabecita, como si fuese una malabarista de un territorio aún sin explorar, ejecutando a la perfección su número, ante un público demasiado exigente. 

Y, a una señal que solo Kalena percibió, las puntas de los pies elevaron a su Dueña sobre el pequeño charco escarlata que comenzaba a formarse a su alrededor. Una vuelta de bailarina delicada, dos, tres... Y, a la cuarta, la Magia hizo efecto.

De forma brutal, dirigida con sumo cuidado y destreza, azuzada por la fuerza del movimiento, la primera piedra se hundió en la frente de uno de los Krulls, regalándole un Tercer Ojo que le permitiría tomar conciencia del Más Allá. Sin previo aviso, la Bestia se desplomó fulminada, bajo la incrédula mirada de su camarada que, antes de que pudiera ver el pedrusco volar, se encontró con el segundo, aplastándole la garganta, quebrando los huesos, haciendo oscilar su cabeza de forma cómica hacia atrás, cayéndose de espaldas por su propio peso.

"¡Debes ser Valiente!", como un eco atronador la voz de Al-Keled resonó en su cerebro, mientras las piernas de Kalena se rendían, obligándola a arrodillarse de pronto. No quería fallar. No quería fallar delante de Baltar. No. Ni quería, ni podía.
 Con Coraje,  despreció el cansancio, el dolor y la debilidad que sentía, para tratar de incorporarse, pero temblaba como una hoja mecida por un huracán. Las neuronas instaron a los músculo a moverse, sin embargo, estos desobedecieron.

"¡Fuerte!", la palabra de "El Inmaculado" fue destripada de inmediato, bajo la mole de suciedad, venganza y lascivia que la placó, ocultando su cuerpo, no solo ante los ojos de Baltar, sino también de las miradas asquerosas y morbosas de los dos Krulls que permanecían en pie, ansiosos de disfrutar de su nueva muñequita rota.


"¡Eres una Inmaculada!", las sílabas se desgarraron una a una, a medida que las garras de la Bestia se clavaban en los restos de la tela que permanecía intactos, destrozando el camisón. Divertido, sus carcajadas resonaros en el Bosque, más y más altas, cuanto más se retorcía Kalena, forcejeando como una lagartija entre los dedos apretados de un niño.

"... Catherine de Saint-Armand, hija de Gédeon de Saint-Armand, Maestre Templario. Tu aprendizaje ha terminado. Siempre fuiste Kalena y, en ti, se cruzarán los tres linajes...", los recuerdos se tiñieron de Oscuridad y Sombras, huyendo al rincón más perdido de su Mente. Sin permiso, sus párpados, a pesar de la resistencia, se fundieron con su mirada de plata, dándole la bienvenida a la inconsciencia.



¡Un momento! ¿Aún no conocéis a Baltar? Bueno... ¡Eso tiene fácil solución! J.C Sánchez te lo cuenta AQUÍ ¡¡Disfrutad!!

sábado, 25 de abril de 2015

A-M-O-R

Deletrea las Letras, Amor

A-M-O-R

Deletrea las Letras por mí, para mí.
¿Puedes sentirlas?

Guardan risas, protegen momentos únicos, acarician con besos hechos de miradas, se pierden entre los pliegues de una sábana.

A-M-O-R

AMOR

Mi Amor...

Tu Corazón ya late bajo mi pecho, acomodado entre mis locos Latidos arrítmicos, danzando entre cosquilas de sonrisas y las plumas de mis risas.

¡Oh!

A-M-O-R

Mi Amor

Agudiza el oído, pon atentos los sentidos, pues cuando la punta de nuestros dedos se toquen, sin querer queriendo, encontrándonos sin esperar lo esperado, las Letras se fundirán y nunca más se podrán desligar.

AMOR

Mi Amor...

AMOR


"Tocando El Cielo"
Michaela y Elaine De Prince

jueves, 23 de abril de 2015

Proyecto Assassin´s I

Conocía cada marca, cada huella impresa sobre la piel de Baltar. Sin mirar, incluso con los ojos muy, muy cerrados podía trazar el mapa de su cuerpo con la punta de sus dedos. Nunca lo había tocado. Nunca lo había tocado más allá de lo estrictamente necesario. Ni pensaba hacerlo. Sin embargo, aún con miles y miles de capas de telas envolviendo su anatomía, sabría señalar el punto exacto en dónde las cicatrices se habían quedado grabadas para siempre, contado Historias que su Dueño no deseaba revelar.

No olvidaba nada. No olvidaba nunca. Era su Secreto, una habilidad que se convertía en Pesadilla, una Pesadilla que se volvía Don, un Don al que acudía cuando trataban de lastimarla. Memoria Eidética. Memoria que la había hecho meterse en más de un lío, que la había salvado de mucho otros. Pero no en el que se encontraba en aquel mismo instante. 

Como una niña pequeña, Kalena se abrazó las rodillas, apoyando la espalda contra el tronco de un árbol, acomodándose en la rama más alta que había encontrado, manteniendo una posición que, finalmente, la llevaría al desequilibrio sí o sí.

Su cabecita se cayó de cansancio, permitiendo a su frente estamparse con delicadeza contra las rodillas. Veloz, la larga melena azabache ocultó las piernas, mimetizándose con la Oscuridad, transformándose en la Sombra en la que se suponía se debía convertir.

Solo necesitaba un segundo. Uno solo. Un segundo para respirar, para pensar, para quejarse en la intimidad que su Orgullo no le permitía mostrar delante de su Maestro. Músculos que no sabía que existían, habían decidido morderle la piel, agujetas que parecían diminutos alfileres, clavándose sin compasión. Movimientos que deberían ser gráciles, hábiles y delicados, se volvían lentos, patosos y brutos con cada punzada de dolor.

Nunca ninguna protesta se escapó de su garganta. Sin embargo... Sin embargo, aquella noche había aprovechado una distracción para correr. Y corrió a través del Bosque. Corrió hasta que los pulmones estallaron dentro de su pecho y la falta de aliento la forzó a detenerse. No sabía si el despiste había sido fingido o no, aunque... ¡Poco le importaba! Era demasiado consciente de que, tarde o temprano, debería enfrentarse al escrutinio de su intensa mirada esmeralda, amparada por aquella boca que sentenciaba y condenaba con muy pocas palabras.

Su lado más Rebelde, que se negaba a ser domado, había explotado como una gran Supernova, llevándose al Infierno todo el dominio que había logrado mantener sobre él, durante los dos últimos meses.

¿Por qué seguía soportando aquella tortura?

Fácil. Sencillo.

Quería aprender. Necesitaba aprender.

Necesitaba a Baltar.

Excepto esa noche. Esa noche lo único que deseaba era doblegarle. Ser como Él. Darle una maldita lección. 
Pero aún no sabía cómo y su cuerpo tampoco estaba por la labor de acomparñarla en semejante proeza. Locura. Ambas.

- ¿Cómo Diablos hemos llego aquí, Kalena? - La voz salió en un débil susurro, muy bajito, como si temiese que el búho que la acompañaba pudiese descubrirla ante Baltar. Kalena apretó los párpados con fuerza, tratando de ignorar los latidos que se agolpaban en su sien izquierda, como si el Corazón hubiese decidido abandonar su pecho para instalarse bajo los huesos del cráneo, donde nadie pudiera encontrarle. - ¿¡Eh?! Deberíamos estar en París...

¿Cómo había llegado allí?

Fácil. Sencillo.

Huyendo...

Huyendo de... También era un Secreto. Una Verdad que tenía grabada sobre su delicada piel, oculta por los moratones que habían escondido diminutos puntitos de un púrpura muy intenso. Lunares violáceos que ningún Hombre había descifrado jamás.

Huía. Sí. Huía de París. Azuzada por un Coraje impetuoso y díscolo, que impulsaba a su adrenalina a luchar contra el Miedo. A la carrera, a la desesperada, descalza y con un camisón desteñido en sangre, rasgado allí, donde una hoja metálica y poco pudorosa, había decidido hincar el diente. Sangre. Su sangre. La sangre de otros.

Huía. Huía cuando consideró que, atacar a un viajero que se aseaba en el río, por la espalda, utilizando la espada del Caballero que había terminado con la vida de su Madre, que a punto había estado de terminar con la suya propia, para robarle el caballo, era buena idea.

Y lo hubiera sido. Sí. Quizás si ese viajero no hubiera sido Baltar, lo habría sido. Pero no lo fue. No fue buena idea.

Así que mintió. Mintió con un descaro impropia en Ella, para protegerse, para salvarse. Mintió y se inventó una Historia, trazando una red de imágenes que había captado en los suburbios de la ciudad, cuando la Curiosidad era más fuerte que el sentido común, cuando hacía visitas a alguien muy especial. Alguien que se había comportado como el padre que nunca tuvo, como el Caballero que yacía con su Madre, mientras se suponía que Ella dormía. 

¡Oh! ¡Pobre huerfanita! ¡Pobre pequeña! ¡Huyendo de los abusos de un rico noble! ¡Pobres veintiun años! ¡Desperdiciados bajo las malas influencias! 

Venganza. Eso quería. 

Por eso necesitaba hacerse fuerte. Necesitaba a Baltar. Y lo necesita mucho.

<<En la Venganza siempre el más Débil es el más Feroz>>



Nota: "Proyecto Assassin´s" es un experimento que acaba de nacer, una Historia de esas que se escriben improvisando, sin querer queriendo, en colaboración con J.C Sánchez. ¡Espero que os guste!

miércoles, 22 de abril de 2015

Momentos...

Con la Muerte aún rondando por mi Mente, viene a mi Cerebro una conversación que mantuve con una Amiga el mes pasado. Ella me preguntó si era FELIZ.

¿Soy FELIZ?

Bueno... No fue difícil responder. No, no soy FELIZ las 24 horas del día, ni al 100%, sin embargo... Sin embargo, tengo Grandes Momentos de FELICIDAD.

Lo más curioso o, más bien, lo que más me sorprende y me extraña a partes iguales, es que esos Grandes Momentos de FELICIDAD los he tenido yo sola. En mi Peque-Castillo. En el que vivo durante la semana, en mi Ciudad De Papel, en la ciudad en la que trabajo.

¿Es eso posible?

Nunca lo hubiera imaginado. Hasta que lo sentí, como una descarga eléctrica recorriéndome el cuerpo.

Son momentos muy, muy tontos. Muy estúpidos. Muy idiotas. Pero son momentos auténticos, muy míos.

Saltar en la cama en ropa interior, hasta que, de pronto, te detienes, te paras y te miras al espejo: "Pero... ¿Qué leches estoy haciendo?" Y un único Pensamiento se te pasa por la cabeza: ¡¡DISFRUTAR!! Disfrutar de tu Niña, de esa Niña que vive en tu cuerpo de 29 años y que, a veces, otras no tanto, se vuelve muy tímida delante del resto del Mundo.

Bailar al ritmo de "Kiss Me" de Katy Perry, por el pasillo, mientras te contorsionas como si fueras una Lombriz epiléptica a punto de recibir un rayo.


Cantar. Cantar. Cantar.

Cantar a "grito peláo" "Se Acerca El Invierno" de Saurom, como si fueras una Stark a punto de lanzar a un Lannister a un foso lleno de cocodrilos hambrientos.


O... "Por Si Sirve De Algo" de Döria, sin miedo a que los vecinos llamen a la Policía por escándolo público y crímenes contra la Música. Canto fatal #SeSabe, pero eso no evita que cante y me entren ganas de gritar aún más, eufórica total.


Mi mini-independencia está siendo todo un cúmulo de aprendizajes; de auto-descubrimiento; de Soledad positiva y, en ocasiones, muy negativa, porque el único abrazo que recibo en Noches en las que me come la Melancolía, es el de mi almohada y el del edredón... Sin embargo... Sí, tengo Grandes Momentos de FELICIDAD que solo yo comprendo. Momentos que no me importaría compartir con un Espíritu Loco y que, mientras tanto, hago míos y los guardo en mi Caja de Grandes Momentos.


"Piensa un motivo por el cuál hoy estas vivo..."

martes, 21 de abril de 2015

Hope-85

Amorosa, la hembra del Lindosaurius Pink-Rex estampó un húmedo beso sobre la cabecita púrpura de su pequeña cría recién nacida. Un beso con forma de lametón para el último bebé dinosaurio que había roto, no solo el cascarón de su huevo, sino también la tranquilidad de aquel amanecer con un agudo chillido de Felicidad espontánea.

A lo lejos, bajo el amparo de tres Estrellas fluorescentes, de un intenso magenta desteñido en aguamarina, una pareja de Dragones disfrutaban traviesos de sus juegos amatorios, como dos chiquillos en plena pubertad. Sus escamas se fundían en un solo color, entremezclando el ónice y el escarlata brillante que cubrían sus endurecidas pieles, bajo las cuales latían Corazones de extrema sensibilidad.

El Cielo derramaba sus lágrimas de purpurina, polvo estelar de colores aún no inventados, que cubrían a las flores parlantes con mimo. Delicadas plantas que, al compás de la mágica lluvia, alzaban sus hojas azul celeste, danzando de un lado a otro, meciéndose simpáticas, atrayendo las miradas de los equinos que correteaban despreocupados por la hierba, blanca como la nieve, cálida como la arena de la playa.

En manada, los Unicornios, expulsados junto a los Dracos del Paraíso, excluidos del Arca de Noé por un Dios enfurruñado, galopaban intrépidos por las colinas, mimetizándose con el paisaje gracias a su níveo pelaje, de tacto tan suave como el de un peluche. Crines rosáceas y verdosas que se mecían al ritmo del Viento que provenía de Antares, su Estrella Guía.

- ¡Esa es Acrab! - Un dedo alargado, translúcido, que dejaba al descubierto una red de venas lilas y arterias amarillas, señaló un puntito luminoso en el firmamento de un suave violeta magnolia. El pequeño Cíclope, procedente de Aqualyum, había llegado hacía poco al "Universo Encantado", una especie de casa de acogida para los huérfanos que dejaban las Guerras Interestelares. - Y esa... ¡Esa es Dschubba! ¡Wei! ¡Sargas! ¡Shaula! Y...

- Girtab... Juntas forman una Constelación poderosa. Sin la protección del Escorpión, nuestros Enemigos encontrarían Hope-85. Nuestro Planeta. - La voz dulce de la Maestra recorrió como una caricia las diferentes cabecitas de sus pequeños alumnos. Sus ojos de Arco-Iris reflejaron el Orgullo que sentía al hablar de aquel lugar tan especial, tan mágico. Neptuniana de origen y Hopeliense de adopción, la Joven había encontrado un Hogar, lejos de las Guerras que estaban destruyendo el Sistema Solar. - Los Hopelienses aprendieron su Código de Honor de unos intra-terrestres llamados Samuráis. Una de sus Siete Virtudes era el Coraje: "Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un Samurái debe tener Valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El Coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el Miedo por el Respeto."

- Eso decía mi Padre... Fue Él quien se lo enseñó a los Hopelienses. Todos lo apodaron como "El Hombre Del Cohete". Aunque, en verdad, se coló en la nave del Capitán Medeus... - Una sonrisa divertida iluminó un rostro humano, un cuerpo mortal, de unos treinta años eternos. Enfundado en el traje de Guerrero heredado de su padre, su aspecto era el de un Hombre, salvo por el tono azulado de su tonificado cuerpo. Enternecido por las palabras de su Esposa, y sabiendo que pronto debería embarcar en una nueva Misión, en busca de Universales a los que proteger, sin importar bandos, dejó un delicado beso sobre sus labios. Arrumaco interrumpido por los vítores de los pequeños. - ... En 1303... Después de Cristo...


Nota: Relato para el CONCURSO DE  RELATOS  "EL HOMBRE DEL COHETE" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES.


jueves, 16 de abril de 2015

A Corazón Abierto

"Llueve dentro de mi Cabeza,
pero aún hay claros.
Me siento Lava sobre Hielo,
Copo sobre Fuego."

Mathias Malzieu

Metamorfosis En El Cielo


Hay tantas cosas que no comprendo. Tantas Lágrimas que no encuentran explicación. Siento el cálido manto del llanto en mi Interior, un consuelo para el Alma, acariciada por diminutos gotitas de escarcha. Pero no tengo frío. Solo un poco de Miedo que me infunde Valor de una  manera un tanto contradictoria, como si el Coraje me empujase a abrazar a mis Temores más ocultos, convirtiendo al Enemigo en Amigo.

Siento el Temblor por dentro, lo reconozco, me reconoce. Y tengo ganas de vomitar. No es la primera vez que nos retamos en un Duelo tras la sombra que hace mi Corazón con cada Latido. Sabe que me siento FRÁGIL , sabe que soy de FUEGO
Se agita, se retuerce y atraviesa las costillas, fractura huesos, desgarra carne y músculo y, solo entonces, clava sus garras deformes en lo más profundo de mi Corazón.
Se para, se detiene. Extiende los dedos y abarca todo su interior, gustuso de sentirse superior, inmortal. No puedo respirar. Me oprime el pecho. Y lo sabe. Sabe que hoy me hace trizas. Que me doblo, que me estampo contra el suelo. Y aprovecha el momento. Sabe que el Tiempo juega en su contra. Que no puede doblegarme sin respuesta. Que me levanto. 
Temblor es su apodo. DOLOR es su nombre. Aparece en las Horas Bajas y se carcajea delante de mi rostro, bajo mi misma apariencia en el Espejo.

Estoy en la Mesa de Operaciones. A Corazón Abierto. 

¡Aprovecha! ¡Aprovéchalo! 

A Corazón Abierto. Sola. Aprovecha antes de que me rearme. Aprovecha ahora. Aprovéchate de mi FRAGILIDAD. De mis Horas Bajas. Porque dejaré de temblar y te mandaré al CARAJO.


miércoles, 15 de abril de 2015

Sin Título

Estos días no hago más que ESCRIBIR. Necesito hacerlo con una necesidad tan, tan imperiosa, que podría pasarme horas rellenando hojas con Letras.

Hago horribles esfuerzos para concentrarme, para estudiar, para estar en el Cole, para sentir algo más allá de las Lágrimas. Pero yo solo quiero escribir. Escribir todo lo que se me pasa por la Mente, por el Corazón, como si así pudiera arracarme de cuajo todo lo que me estruja por dentro.

Cuando la Muerte se presenta de forma inesperada, de sopetón, cuando el móvil empieza a vibrar y recibes mensajes y te quedas petrificada, el Mundo se detiene. Deja de girar y quieres bajarte, aunque tengas que tirarte desde la puta montaña más alta del Universo.

¿Cómo se hace? ¿Cómo se hace cuando una Vida se rompe sin esperarlo? ¿Cómo la Huesuda tiene tan mala leche? ¿Por qué?

No dejo de pensar en ello. En ti. En todos. Coincidí contigo en muchas ocasiones. Estuviste cuando el Indio dio su primer concierto con los Atryum y mi Sueño de ver en los escenarios a uno de los Chicos más importantes de mi Vida se hacía realidad. Estuviste en tantos Medievales, o cuando conocí a Annita hace muchísimos años en la Tropic... Yodo no solo nos unió a todos, de esas formas extrañas que tienen las Casualidades de conectar a la gente... Law, Vero, Bea, Ángel, Juli, David, Dani... NocheBuenas en el local de la cochera verde, conciertos y un partido de la Selección en tu piso de Cáceres...

No puedo dejar de pensar en ellos, en el Dolor que deben estar sintiendo, en ese Dolor ciego, rabioso y lleno de ira... Porque a mi también me duele... Y eso que te conocía menos... Y no me atrevo a escribirles, como sino tuviera derecho a ello... 
¿Qué se dice? Un "Lo Siento" me resulta tan cutre, tan estúpido, tan idiota... Porque en un "Lo Siento" no se puede expresar todo lo que se me pasa por la Cabeza, por el Corazón...

No puedo dejar de pensar en la puta Existencia, en la Vida, en la Muerte...

No puedo dejar de pensar en las cosas que he dicho, en las que no dije... Y me entran ganas de gritar, de esconderme, de tener un lugar seguro donde refugiarme. Pero... No hay lugares seguros donde pueda quedarme un ratito y respirar...

Siento que el suelo tiembla bajo mis pies, que no quiero Tierra Firme, que yo solo quiero volar...
Siento que toda laSeguridad que había logrado alcanzar en los últimos meses, se acaba de esfumar con un ligero soplo de viento...

¡Y es una puta mierda!

Quiero decir todo lo que pienso. Todo lo que siento. Porque no me quito de la Mente, la puñetera idea de que me pueda marchar de pronto, con mil Pensamientos y Sentimientos en el tintero... Porque, para mí, no es suficiente que haya Personitas que lo sepan sin necesidad de Palabras. Porque ya me da igual ser víctima en silencio o verdugo a toda voz. Porque me importa un pito que conozcan con mis dobleces, sin ellas, con mis Imperfecciones, o mis Virtudes. 

¿Por qué la gente no se muestra tal y como es? ¿Por qué tanto Miedo?

Estoy harta de mi puta Armadura. Me pesa tanto a veces... Me he reconstruído pieza a pieza en los últimos tiempos, cosiéndome las Heridas más profunda con Hilo sacado de la parte más íntima de mi Alma. He tenido horribles bajones cuando el Recuerdo me acuchillaba, sin importar sin el Recuero era bueno o malo. Y luego me miraba al Espejo para decirme "¡Vamos! ¡No te rindas! ¡Ahora no!". Después, me he apretado los cierres de mi Armadura de Caballero de Oro, muerta de Pánico, y he caminado como Guerrera, sintiéndome Guerrera, pero sin olvidar que tengo una Princesita dentro de mí. ¡Sí! ¡La tengo! ¡Y odio tenerla muchas veces! ¡Porque es mi lado más frágil! ¡Sí! Tengo pánico a que me partan el Corazón, tengo pánico a que, tras llenarlo de tiritas de purpurina y mimos, se vuelva a cuartear... Y por eso reniego del Amor... Y por eso me he concentrado en todas las cositas buenas que tengo, haciendo todo lo que está en mi mano, pero apartando los Amoríos de mi Vida, temerosa al mismo tiempo de que me Estrella aparezca y no sepa reconocerla, que haya aparecido ya y no la haya sabido ver...

¡Maldita seas Muerte! ¡Maldita por llevarte a los que queremos! ¡Por hacernos sentir tan chiquititos! ¡Tan desprotegidos!

Y escribo... Escribo como si mi Voz pudiera llegar a cualquier Rincón del Mundo...

"¿Por qué escribes? ¡No te conozco! ¡No me importa tu Vida!", pensarán algunos. Pues escribo porque me lo pide el cuerpo, porque estoy harta de no poder expresarme con Libertad en un puto Mundo corrompido por exigencias sociales y una política correta de Buenas Formas que solo esconden apariencias y falsedad, porque me pregunto cuántas Personas dan la cara de verdad...

¡Eso también lo hace la Dama de la Muerte! ¡Romper los corsets! ¿Qué se tiene cuando ya no puedes tener nada más? ¿¡Eh?! ¡Esto es un Suspiro! ¡Un puñetero Suspiro! ¡Eso es la Vida! ¿Por qué nos dedicamos a malgastar el Tiempo haciendo cosas que no sentimos? ¿Por qué sentimos cosas que no deberíamos sentir? ¿Dónde está esa Ley Universal que nos dice que somos Robots Mecánicos?

Pensar. Decir. Sentir. Callar.

Merezco la pena. Yo merezco la pena. Merezco la pena. Y me merezco darme a conocer, merzco que me conozcan. Aunque tenga Miedo.

Así que... ¡Qué os jodan! Y me da igual que suene fatal y mi Princesita se vuelva una mal hablada. ¡Qué os jodan! ¡Sí! A los que pasasteis por mi Vida y considerasteis que no era lo suficientemente buena para estar en la vuestra, que no merecía la pena, que era una absrudez luchar por mí. No os guardo rencor, no os deseo nada malo, pero con todo mi cariño, ¡qué os jodan!, porque la Vida gira y gira, se retuerce y vuelve a retocerse, y nunca sabes cuando los Caminos pueden volver a cruzarse... ¿Quién sabe? Quizás nos encontremos más adelante y, entonces, espero que tengáis el Coraje de mirarme a la cara, como yo lo pienso hacer.
Pero antes, ¡daros las GRACIAS!, porque, ¡joder!, me hicistéis fuerte, me hicistéis sentir que la Vida tiene una parte Maravillosa cuando el Dolor empieza a diluirse, cuando empiezas a recordar y ves que sobre-VIVISTE a los golpes del Destino, dados por Perosnas en las que creístes con toda tu Fe.

Y todo mi cariño, mi yo más entero, sin Campanilla, sin Feroz... Como Jara (Mi nombre real), conectado a mi Pseudónimo de "Escritora" novata, conectado a lo que soy, para TODOS los que estáis hoy en mi VIDA, más cerca, más lejos; para lo que hablo más; Con los que hablo menos, pero un "Te Necesito, Amigo" están de esa forma especial que tiene la Amistad de ser...

Indio, a ti, por seis años de Locuras... Porque aunque nuestra Historia de Amor se fue al traste, por esas cositas de la Vida que no se pueden controlar, de las que nadie tiene la culpa en sí... Porque una de las cositas más lindas que me ha pasado este año, han sido esas conversaciones especiales tras más de doce meses sin prácticamente hablarnos... Por estar, cuando más necesité un abrazo, cuando más necesité de alguien que hubiera visto la Desnudez de mi Alma y no se asustase, cuando puede mostrar sin tapujos todo lo que me pasaba por dentro.

A mis MosquePerras, porque aunque cada una estemos en el Quinto Pino, me habéis soportado, cuando lo que merecía era un buen empujón para hacer una croqueta infinita, de esas que ya sabéis que solíamos hacer cuando salíamos del Sakura.

Al Chumineque. A los que les debo tanto, tanta paciencia y, sobre todo, la oportunidad que me dieron para dejarme conocer, por darme el Tiempo necesario para quitar los Escudos... En especial a Pilar, porque no deja de darme Lecciones de Vida, porque, aunque no se lo crea, para mí es un ejemplo de Fuerza.

A mis Peques. Aunque lo haya repetido mil vez. ¡Mi Luz! Porque sin Ellos muchos días serían grises y estarían vacíos. Porque cuando todo mis Miedos e inseguridades salen de mi Caja de Pandora, veo mi Reflejo en su cariño, en su Mirada.

Famila... ¡Chist! Luego me echáis la bronca por poder callarme, por decir todo lo que pienso... Es culpa de vuestros genes. Sé que no queréis que sufra... ¡Tarde! Ya sabéis como soy... ¡Indomable!

A la Peña de San-Vi... Todo mi Amor está con vosotros, todas mis Fuerzas...

A ti. Vicente. A ti que has provocado un Gran Terremoto en todos con tu marcha. A ti.

Y, por último, a vosotros... Sí... A los que léais esta entrada, a los que hayáis llegado hasta el Final de este tochazo... ¿Qué queréis que os diga? 

Que estoy aquí, que esta es mi Verdad. Y no tiene por qué ser la verdad del Resto.

"Yo también tengo mis Miedos, pero ellos no me tiene a mí..."



martes, 14 de abril de 2015

Frágil

Te pediría que vinieras. Esta noche. Aquí.

Te pediría que me abrazases fuerte. Muy fuerte. Hasta que mis huesos atraviesen tu cuerpo, fundiéndose con tus costillas, bajo la piel.

Te pediría esconderme en tu pecho, en un huequito detrás del Corazón, donde Nadie pueda verme llorar.

Te pediría...

Te diría que hoy me siento chiquitita y desprotegida.

Te diría que me he quitado la Armadura y me veo las cicatrices.

Te diría que me siento Princesa y sabes cómo odio sentirme FRÁGIL y débil.

Te diría...

Soy una Guerrera.

No me hagas pedirlo, no me hagas decirlo.


lunes, 13 de abril de 2015

Átomos


No somos más que Átomos
Estrellas Fugaces
Momentos Únicos
Instantes Impredecibles
Todo
Nada
Un punto de Luz en la inmensidad de un Universo desconocido...
Almas
Cuerpos
Y recuerdos...
No somos más que Átomos
Perdidos
Olvidados
Mil veces encontrados...
Energía. Materia
Física. Química
No somos más que Átomos
Átomos
Átomos de Arco-Iris flotando libres hacia la Eternidad...


sábado, 11 de abril de 2015

El Inquisidor

“¿Cómo empezó todo? Bueno… Tenía dieciséis años y a mis manos llegó Drácula. No era más que una adolescente con el rostro cubierto de espinillas y una sonrisa que dejaba al descubierto unos brackets horribles.

Era un bicho raro. Una pequeña ratoncita de biblioteca. Leía sin parar. Leía tanto, que solía verme a mí misma como un personaje,  inmersa en cada una de las realidades que encontraba en los libros.

Bram Stoker me abrió las puertas a mundo tan fascinante, como oscuro, tan excitante y peligroso… Que sentí que mi curiosidad jamás encontraría límites. Empecé a investigar a los grandes psicópatas de la Historia. Todos ellos tuvieron un lugar en mi escritorio, en los cientos de cuadernos que comencé a rellenar con sus datos, sus asesinatos, las luces y sombras de sus misteriosas vidas… ¡Joder! ¡Balaguer! ¿Puedes imaginarlo? ¡No era más que una cría!

Vlad Tepes, Elizabeth Bathory, Gilles de Rais, Jack El Destripador, Peter Kürten…  Todos ellos se convirtieron en mis mejores amigos, un atlas sin descifrar de la peligrosa mente humana, un camino que seguir, en el que profundizar… Hasta lograr encontrar una explicación a los motivos que les llevaban a ser adictos a la sangre y a la Muerte en sus múltiples formas…

¡Joder! Ya ves… Eso fue lo que me hizo convertirme en criminóloga.

Y… ¡Míranos! ¡Mira lo que hemos conseguido! ¡El mayor éxito de nuestra carrera! ¡Oh! ¡Vamos! ¡Balaguer! ¿No estás de acuerdo conmigo?

[Silencio]

Dos años sin dormir prácticamente, comiendo en restaurantes de comida basura, atiborrándonos de chucherías y refrescos, durmiendo en una furgoneta llena de informes de crímenes sin resolver… Todos y cada uno llevados a cabo por la misma persona: El Inquisidor.

¿Recuerdas por qué lo bautizamos así?

[Silencio]

Porque sus métodos parecían sacados de un manual de torturas de la Edad Media. Porque muchas de las víctimas habían sido vestidas con sambenitos… Y otras… ¡Habían sufrido en sus carnes los más crueles escarmientos llevados a cabo por la Iglesia de la época!

No fue difícil hacer el perfil. Estaba muy claro, ¿verdad?

Hombre. De entre treinta y cuarenta años. Pulcro, ordenado y metódico a la hora de impartir su “Justicia Divina”. Caótico e impredecible, pues no seguía ningún patrón temporal. Asesinaba cuando le venía en gana, cuando sentía el impulso de decir “¡Eh! ¡He vuelto! ¡Y no podréis atraparme!”

Y un día… De pronto… Decide que ya está harto y aburrido de jugar “al corre que te pillo” y empieza a ser descuidado, a dejar pequeñas pistas… ¡Sí! ¡Joder! ¡Es el momento! ¡Quiere que le cacen!

¿Cómo empezó todo? Esa era la pregunta, ¿verdad?”


Había visto el video diez veces. Y, cada vez que lo hacía, no podía apartar su mirada grisácea de los preciosos labios que le sonreían desde la pantalla del ordenador. Sí. Durante dos años había convivido con la Detective Abráldez. Habían compartido risas, sueños, miedos… Noches de soledad que se habían hecho más llevaderas con madrugadas de sexo salvaje y amaneceres cómplices, como dos viejos amantes que se reencontraban cada cierto tiempo, sin reproches ni celos. Dos años en los que habían estado persiguiendo por todo el país al Inquisidor, haciendo conjeturas, eliminando sospechosos, atando cabos… Hasta que dieron con él. Hasta que todas y cada una de las pistas les llevaron a una vieja casona abandonada en Zugarramurdi…

Todo estaba allí. Como un mapa de un tesoro recién descifrado. Cada paso que Abráldez había dado delante de sus narices, cada huella que ella misma había seguido, interpretando su papel de criminóloga a la perfección, desentrañando los entresijos de la mente del psicópata. De su propia mente.


Nota: Relato para el CONCURSO DE  RELATOS  "LOS CRÍMENES DE LA CALLE MORGUE" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES.