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El Club De La Lucha III

“Me llamo Letus. Le-Tus. L-E-T-U-S. Letus. Ni Cletus. Ni Lotus. Letus. ¿Os ha quedado claro? Le-Tus.

No sé qué hago en “El Club de la Lucha”. No sé qué motivos les llevaron a elegirme. Ni sé qué sigo haciendo aquí. Jamás comprenderé qué se pasó por mi Circuito Neuronal para aceptar su propuesta. No lo sé. Y os podría decir que no me importa. Pero os mentiría. Me importa mucho entender qué me llevó a decir “¡sí!”. En ocasiones, pienso que fue la desesperación. En otras, la protección que me brindaba ser uno de sus Miembros. Desesperación y Protección no suelen ir de la mano, no en mi caso. Pero toda regla tiene su excepción. Y esta fue la mía. Bueno… La primera de muchas excepciones.

Sigo perteneciendo a “El Club de la Lucha”. Si no, como es lógico, no os estaría dando esta charla que, a mi parecer, no es necesaria. O, más bien, no es necesario que os cuente qué hice. Porque, lo que es muy evidente, es que hice algo. Si no, no estaría aquí. De pie. Y sí. Supongo que he tenido demasiadas ocasiones para abandonar el Comando. Bueno… No debería suponer. Sino, más bien, afirmar que he tenido muchas ocasiones para abandonar el Comando. Pero no lo hecho. Me gusta poner mis Conocimientos en el lado de la balanza más… Más… ¿Ético? Pero no os engañaré. En el fondo, somos terroristas. ¡No! ¡No hace falta escandalizarse! Aunque unos Terror-istas pacíficos. No usamos el Terror como modo de extorsión. No matamos. Pero, utilizamos la Verdad. Y la Verdad, empleada de forma rigurosa, con pruebas de por medio, puede provocar un Terror atroz para aquellos cuya conciencia, se parece más a un estercolero, que a un pequeño Grillito sacado del cuento de Pinocho. Verdad y Mentira. ¡Esas dos sí que van de la mano! ¡Y ambas se prostituyen al mejor postor! Se vende la Verdad para construir grandes Mentiras que se disfrazan con una V, pero la V, se puede transformar en una Vendetta.

Mis Padres eran hippies. Y, además, convencidos. Vivían en una comuna, lejos de la Civilización, en una especie de poblado perdido en una montaña. Les gustaba su vida. Eran fieles a sí mismos, fieles entre Ellos. Fieles a su Filosofía, a su forma de ver la Vida, el Mundo, a sus Ideales. Y, entonces, nací yo. Libre también. Bueno… ¡Excepto por el nombre! En realidad, me llamaron Boletus. Pero, al ir al Registro Civil, se arrepintieron de su genial idea… ¡Y lo dejaron en Letus!

Nací Libre. Rebelde e Idealista. La combinación perfecta, ¿verdad?

Nunca me pusieron trabas. Eran de los que te repetían una vez al día e, incluso, a veces dos, que podías llegar tan alto como quisieras, si querías hacerlo. Y lo decían con Pasión. Nunca les vi perder la Pasión, ni uno solo de esos días. ¡Nunca! Ellos llegaron alto, muy alto. Mi Padre era Veterinario. Mi Madre era Doctora. Ambos se esforzaron para sacarse sus respectivas carreras, trabajando a destajo para poder costeárselas, arañando algo de dinero de las becas, procurando ser Ellos los únicos responsables de su Destino. Y lo fueron. ¡Y mucho! Trabajaban de ello, a su manera. Y eran buenos, realmente buenos. Porque tenían lo más importante: Amaban su Profesión. Supongo que ese es el truco. El truco para prácticamente todo: La Pasión y el Amor.

Estudiaba en casa. Bueno… En la cabaña. Aprendía descubriendo todo lo que tenía alrededor, en contacto con la Naturaleza, sin perder el contacto con la Sociedad que se desarrollaba en las Ciudades. ¡Era necesario conocer, para poder elegir! Y, además, una Cabaña-Escuela. Una Maestra con la cabellera llena de rastas y cuentas de colores. ¡Veinte amigos! ¡Veinte niños andando descalzos! ¡En nuestra particular aula! Fue… ¡Fui Feliz! ¡Muy Feliz!

Después, me convertí en Doctor. Al igual que mi Madre. Opté por la Medicina. Y tuvo su encanto vivir rodeado de muros de cemento y suelos de alquitrán. Pero, siempre añoré la Libertad que me proporcionaba la Comuna. Después… Después de un par de décadas, quiero decir.

Libertad. Rebeldía. Ideales.

No me sentía yo mismo tras hacer la Residencia. No me encontraba. Me parecía una experiencia vacía, carente de esa Pasión que siempre había visto en la Mirada de mis Padres. No sentía Pasión. No amaba lo que hacía. Pero amaba la Medicina.

Era Libre. Tenía la Libertad para decidir. Y lo hice. Me marché con una ONG.

Era Rebelde. Tenía la Rebeldía para actuar. Y actué. Congo, Nigeria, Uganda, India, Nepal…

Era Idealista. Tenía los Ideales para provocar. Y provoqué. Un incendio.

Era. Era. Era. Lo fui. Y se rompieron esas Palabras que formaban parte de mi Identidad. Todas.

Era Libre. Era Rebelde. Era Idealista.

Y descubrí que un Directivo de la ONG acababa de inaugurar su Mansión. Con una exclusiva fiesta. En Hawaii. Un Directivo que se jactaba de ser tan buen Samaritano que, a su llegada al Cielo, el mismísimo San Pedro le concedería una estancia privada para aposentar su Alma. Bueno… Supongo que no tenía ganas de esperar a la Parca para cumplir su Sueño. Y no. El problema no era la Mansión. Sino haber declarado que, la propiedad, sería un Refugio para Indigentes. No. El problema seguía sin ser la Mansión. Sino el origen del dinero. ¡Dinero! ¡Dinero sacado de las Donaciones! ¡Donaciones que iban destinadas a un Hospital! ¡Un Hospital! ¡Para una región olvidada del Centro de África!

Necesitaba recuperarme a mí mismo. Necesitaba volver a encontrarme con todos mis “Eras” y devolverles la condición de “Soy”. Porque sí. Ahora puedo decirlo. Con rotundidad.

Soy Libre. Tengo la Libertad para decidir. Y lo hago. Soy un Luchador.

Soy Rebelde. Tengo la Rebeldía para actuar. Y actúo. No importa ya el Lugar. Voy donde me necesitan.

Soy Idealista. Tengo los Ideales para provocar. Y provoco. Cambios. Cambio el Mundo.

Soy Libre. Soy Rebelde. Soy Idealista.

He incendié una espectacular Mansión en Hawaii.

Esperé a que no hubiera Nadie. Absolutamente Nadie. Que tenga cierta tendencia a ejercer de Pirómano, no quiere decir que sea un Asesino. Aunque... Lo cierto es que solo he sido Pirómano una vez. Esa vez. Y no lo volveré hacer. Pero... Provoqué un incendio.

¡Quería destruir todo lo que aquel Imbécil había creado destrozando las vidas de muchos Niños! ¡Quería acabar con su Legado de Piedra! ¡Arrasar su Sueño, cómo arrasaba el Sueño de los que confiaban en Él!

Y provoqué el Incendio. Y, minutos después, me arrepentí. Y llamé a los Bomberos.

No me pillaron. Utilicé todos mis Conocimientos de CSI-Fanático-Seriéfilo para hacer desaparecer toda prueba que lo relacionase conmigo. De hecho, esa misma noche, regresé al Sahara, dónde trabajaba, en un Hospital de Campaña para refugiados. Nadie relacionó el Fuego con un Joven Doctor, perdido en medio del Desierto. Un Ser Insignificante. Pero... Cómo diría Galadriel: “Hasta el Ser más Insignificante, puede cambiar el rumbo del Futuro...”

Y cambió.

La Pasma investigó al Cabrón del Directivo y, con ayuda extraoficial de “El Club De La Lucha”, se pasará unos largos años a la Sombra. Al parecer, este Comando cuenta con Abogados de gran prestigio. O... Eso se rumorea.

Todos sufrimos Grandes Desilusiones. Nadie se salva de sentir que se pierde. Que, el Mundo en el que tenía depositada toda su Confianza, se vuelve una Mentira en la que ya no puedes creer. En algún instante de nuestras Vidas, buscamos Respuestas bajo las Piedras, porque necesitamos resolver unas Dudas que nos recomen por dentro.

¿Por qué hay tanto Mal ahí fuera?

No lo sé.

Sin embargo, una vez, Ali me regaló unas Palabras que nunca olvidaré: “Letus... Un día cualquiera, te levantas de tu cama y ves que el Cielo es azul. Otros, observas las Nubes, dejando su estela de Espuma. Hay días, en los que todo está nublado, todo gris, todo parece que es triste. Nuestro Espíritu es como un Cielo lleno de una gran cantidad de Días que cambian... Lo maravilloso es salir a la calle y contemplar la Vida. Observa a la Gente, todos tan distintos, tan iguales. Tan únicos y especiales. Cuerpos que tienen los mismos órganos, pero que nunca tienen las mismas dolencias. Corazones que brincan, que lloran. Almas que se rompen, que se reconstruyen. Sonrisas. Lágrimas. Niños que corren. Ancianos que se cogen de la mano, como una prueba de Amor Infinita. Eso es la Vida. Y tú debes decidir que vas a hacer con la tuya, cómo puedes hacer para darle la vuelta a la Hoja del Libro, cómo cambiar llantos, por Risas. Hay Personas que deciden sentarse y otras actúan. Si vas a actuar... ¡Sólo deber elegir el Lado de la Balanza en el que quieres estar!”

Entonces la besé. Y creamos nuestro Cielo.

Este es mi Lado de la Balanza... ¿Cuál es el Vuestro?”



La Mirada Azabache de Letus brilló en todo su esplendor. No había Nada que pudiera detener al Médico, ni tan siquiera aquella Pierna amputada que se había convertido en pura Mecánica y que, sin pudor, mostraba con Orgullo, como señal inequívoca de que, a pesar de sus Protestas, había elegido con el Corazón. Guiado por esa Pasión que había decidió coser a su Alma, para no perderla nunca más.

Grande, muy grande, su Sonrisa Vivaracha, de Peligro y Rebeldía, iluminó su rostro, haciendo juego con sus Iris de Idealista. Nada le detenía, nada podía hacer cambiar el atractivo que irradiaba, ni tan siquiera la cicatriz que surcaba su ojo izquierdo y que, más que restarle Belleza, le dotaba de una sensualidad feroz.

Su aspecto, de desaliño constante y naturalidad abrumadora, hacía juego con todo lo que era, con quién era. Con todo lo que había sido. Con lo que siempre sería: Letus, el Médico.




Si sientes Curiosidad, también puedes leer El Club De La Lucha II y conocer a Set ;)
Y, si sigues sintiendo aún más, también podrás conocer a Ali en El Club De La Lucha ;))


Comentarios

  1. Una nueva entrega del Club de la Lucha y una nueva historia sorprendente y llena de fuerza. Me encantan los integrantes de este "Comando" tan especial que seguro aún tiene muchas sorpresas que darnos.

    Es una de las cosas que más me han gustado de todo lo que te he leído, Campanilla. Para mi gusto, absolutamente genial!! Te superas a cada post :))

    Un súper beso de domingo!!

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    1. ¡Aiiix! ¡Julia! *-*

      ¡A mi también! La verdad es que estoy disfrutando mucho contando sus Historias, sus momentos malos, sus Luces y Sombras... Pero lo que más me gusta es que Todos encontraron su forma de Cambiar el Mundo, haciendo lo que mejor sabían hacer: ¡Seguir luchando! ¡Seguir! ¡Y seguir! ;)

      Eso es lo que quiero que transmitan... Que, aunque se esté por los suelos, siempre hay una pequeña Lucecita que nos ilumina en la Oscuridad y que, esa Lucecita, está dentro de Nosotros...

      Y... Bueno... ¿Qué te voy a decir de Letus? ¡Qué me he enamorado de mi Creación! xDD

      A mí también es una de mis Letras que más me ha gustado... No sé, tiene un "no-se-qué" muy especial que me hace flotar entre las Nubes *-*

      ¡Besazos Feroces de Miércoles! ;)

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  2. Tras Set y Ali nos llega el personaje que es Letus, mi empatía se manifiesta constante y se vuelca de pleno en este ser, libre, rebelde e idealista. El club de la lucha, un comando de paz con la palabra como arma de destrucción masiva ante una sociedad corrupta. Una narración intensa, apasionante.
    Una confesión de principios y valores envueltos por una fantástica trama que se sustenta en el peso y la profundidad de sus personajes. Fascinante, Campanilla.
    ¡Enorme Abrazo, Capitana Feroz! ;)

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    1. ¡Edgar! ¡Hermanuelo!

      Yo no sé dónde ni cómo va a terminar esto, peeero... ¡Voy a seguir dándoles Voz a los integrantes de "El Club De La Lucha"! Porque sí y porque me lo estoy pasando genial creándolos a todos *-*

      Set y Ali... Y ahora Letus... Sí... Letus es especial, muy especial... Tiene esa Magia del que ha recobrado todas sus Esperanzas y está dispuesto a luchar por todo en lo que cree... Y eso... ¡Me maravilla! Y está mal que yo lo diga xDD

      No sé... Las Palabras tienen mucha fuerza y, tienes mucha razón, pueden llegar a ser armas de destrucción masiva y, al mismo tiempo, grandes curas...

      Tengo que hablar con Selene... Creo que es la próxima en contarnos muchaaas cositas ;)

      ¡Besitines Gigantes, Cocinero de Letras!

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  3. Genial tercera entrega. Yo habría quemado hasta los cimientos de esa gran mansión. La cosa es que no se aleja mucho de la realidad. La corrupción nos envuelve. Menos mal que tenemos a gente como Letus y El Club de la Lucha.
    Un besillo guapa.

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    1. ¡María! *-*

      No te creas... Creo que si Letus hubiera sido como Set, estoy segura que no habría llamado ni a los Bomberos, peeeero... Mi querido Luchador es Pacifista a tope, aunque, por una vez, le salió el lado más gamberro y peligroso ;)

      Pues sí... De hecho, me inspiré en un caso muy cercano a mi Familia... Como en todas estas Historias de "El Club De La Lucha", sus bases son reales u.u Pero a las que yo quería darles un Final Feliz por una vez ^^

      ¡Besucos Muuu Grandes! ;)

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