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Mecánica Orgánica II

Pi
Un ojito de felino se movió curioso hacia la izquierda, atento al extraño zapato de tacón que una Dama no dejaba de agitar en el aire, bajo la gran cúpula construida por un miriñaque que daba forma a su vestido de gala. Soltó un “Pruuuuur” que rebotó contra la delicada tela, tratando de escapar del peligroso armazón rígido, mientras daba pequeños saltitos de rana, emitiendo un suave “Pit-Pit”, que recordaba a un intermitente borracho. El Pequeño agitó sus largos bracitos de alambre, como si quisiera agarrarse a las ballenas del incómodo armatoste y trepar hasta encontrar un hueco por el que salir al exterior. Se había perdido entre la multitud de piernas, persiguiendo una pelusa traviesa y, en aquel instante, quería volver a la alcoba de su Dueña. 

El recibidor del Palacete sudaba perversión por cada poro de la inmaculada pared, sin apenas decoración, el único lujo impúdico que se podía apreciar, era la gran lámpara de araña acristalada que colgaba del techo, lágrimas negras que descendían cómo gotas de rocío teñidas de sombras. La Raíz del Mal de la más cruel de las corrupciones se hallaba en la Nobleza y la Burguesía más influyente de la Ciudad que, al compás de la melodía clásica que tocaba la orquesta desde una de las extremidades de la escalera dividida en dos, hacía tintinear sus copas con elegancia. Las risas se prologaban durante minutos, acompañadas por el más afrodisiaco de los champanes, un líquido rosáceo que burbujeaba lascivo en sus exquisitos paladares. Al mismo tiempo que las carcajadas se extendían por los pasillos de la depravación inmoral que se respiraba en aquel fabuloso hogar, los flirteos poco inocentes y los juegos de manos hacían las delicias de las más ancianas, al sentirse el centro de atención de los más jóvenes que, buscaban con o sin mucho éxito, una benefactora que pudiera costear sus lujosos gustos. 

- La Subasta va a comenzar… - La voz regia del Mayordomo se abrió paso entre los Miembros de aquel Selecto Club. Miembros que respondieron a la llamada con una Sonrisa Macabra, ávidos de las Excentricidades por las que estaban dispuestos a pagar grandes sumas de dinero. – Madame Moreau les espera en el Salón.

El “Pit-Pit” se intensificó de manera alarmante, volviéndose más acelerado, a medida que la desesperación se adueñaba del Robotito. Arrastrado por el vuelo de la maravillosa falda añil, el Pequeño emitió un “Pruuuuuuuuur” asustado, cuando la Dama, al girar por un recodo de la galería acristalada que llevaba al Salón, se vio disparado contra una pata metálica. Mareado, movió su bigotito alargado, tratando de recuperar el equilibrio. Sin embargo, al alzar su iris gatuno, se encontró con una mole de grasa que lo avistaba desde arriba. Como una gran masa gelatinosa, la barriga del Duque de Beaufort se agitó peligrosamente, a punto de derrumbarse sobre su cabecita redondeada. Aterrorizado ante la posible avalancha de carne, el Robotito se sintió nuevamente encerrado, entre las otras tres piernas mecánicas, que, siguiendo el ritmo de los engranajes de las rodillas, parecían querer atraparle y despedazarle sin el beneplácito del Noble. 


Duque de Beaufort
La imagen se desvaneció con lentitud cuando Pi cerró su párpado cobrizo, cientos de rostros que se fueron difuminando, ansiosos y sádicos, sin remordimientos. Adictos a las Emociones Fuertes, al Placer otorgado por el Poder y a la seguridad absoluta de que, a pesar de quebrantar todas las Leyes, eran intocables. Muy suavemente, las expresiones fueron mutando, poco a poco, hasta transformarse en un Reflejo inocente, de delicados rasgos y un cutis perfecto. Sin arrugas que confesasen la verdadera edad de la Mujer que contemplaba cómo, a sus sesenta años, el Espejo aún se creía sus Mentiras.

En una tenue caricia, el cristal emitió un quejido metálico, al sentir la frialdad de una piel que no experimentaba nada, salvo la corriente eléctrica que recorría sus venas de cables e impulsos cerebrales. El índice se estiró con normalidad, rozando el pómulo que se dibujaba sobre la superficie, dedicándole mimos, atenciones que, sobre su propia mejilla, producirían la misma sensación que sobre el espejo: Un Invierno Perpetuo al que fingía estar acostumbrada.

Su brazo biónico, recubierto de una capa protectora gris brillante, mostraba sin pudor los motivos por los que había perdido el de carne y hueso. Brutalmente mutilados, sus músculos y tendones habían sido el alimento de una granada hambrienta que, durante la Última Guerra, había querido destripar al resto de sus compañeros de trinchera. Una heroicidad que usó inteligentemente en su beneficio, acostumbrada a no derramar lágrimas innecesarias y a ser demasiado práctica desde que era renacuaja, había sabido convertir su Defecto en una Virtud. Y su Virtud en todo un Negocio.

La gran puerta de madera lacada en blanco, emitió un ligero crujido, un leve chirrido muy suave, prácticamente inaudible. El pequeño resquicio que la separaba de su marco, se amplió muy débilmente, seguido de un “Pit-Pit” protestón que obligó a Madame Moreau a girarse armoniosamente.

- ¡Pi! ¡Estás hecho un gamberrete! – Una carcajada divertida, acompañó cada uno de sus movimientos, mientras se agachaba y posaba la mano sobre la alfombra, permitiendo que el Pequeño se acomodase sobre su palma. Ligera, como un Ángel celestial, se levantó y acarició con mimo la cabecita de su mascota, con un encanto propio de Hada de Cuento. - ¿Cuántas veces te he dicho que no puedes salir de excursión cuando tenemos invitados? Esta Noche va a ser muy especial, ¿lo sabías?

"Si el Semblante de la Virtud pudiera verse...
Enamoraría a todos."
Madame Moreau




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Comentarios

  1. Un mundo en el que la mecánica orgánica es el latido, la respiración y la palabra. Una escenografía increíble, esta vez vista desde el ojo gatuno de un robotito muy curioso.
    Fascinante, Campanilla. Con ganad de saber más sobre la trama y sumergirme de nuevo en este surrealista e imaginario mundo Feroz.
    ¡Abrazo grande, Apañera! ;)

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  2. ¡Qué mundo nos dejas! Y encima con el suspense de que pasará esa noche. Me encanta Pi, es un gamberrete. Quiero uno. Ya me dirás donde puedo adoptarlo. Un besillo guapa. Esperando el próximo capítulo.

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